La herida aún sangra - Cultura

La herida aún sangra

Gabriela Mistral poetisa universal nunca olvidada

Autor:

Luis Sexto

Cuando Gabriela Mistral murió en 1957, el día de su deceso debió de oscurecerse el cielo de América Latina. Moría, según el poeta Eliseo Diego, la mujer que estas tierras esperaron durante 400 años. Desde Sor Juana Inés de la Cruz, en el siglo XVII, la literatura de la América que está debajo de la del Norte, y es diversa y única en sí misma, y distinta a la que habla el inglés práctico del confort, no había contado con una poetisa tan universalmente femenina.

Gabriela, sin embargo, trasciende, supera a Sor Juana Inés en la ternura. Si la monja mexicana se propuso establecer el valimiento intelectual de la mujer en tan estrecha época, la maestra chilena del siglo XX alzó el emblema de la ternura; ternura que en ella, de acuerdo con Pablo Neruda, se transparentaba como «una sonrisa de harina en su cara de pan moreno».

Por momentos, el juicio de algunos de nosotros se aneblina y juzgamos a la autora de Desolación como a «una enemiga de lo intelectual», intuitiva extrema que despreciaba el esfuerzo consciente del pensamiento. Pero tendremos que admitir que fue una intelectual de pulsaciones ardientes. Su obra, ganadora del premio Nobel en 1945, es molde de conocimiento técnico e histórico de la literatura y de dominio cultural de nuestro idioma.

Para confirmar la trascendencia intelectiva de la Mistral, habría que leer su análisis sobre las características estilísticas del empleo del idioma en José Martí. Y podremos leerlo, digo a propósito, porque ahora en librería está a la venta una selección en verso y prosa de Gabriela titulado La herida abierta. El acercamiento al estilo de Martí, hondo y alto ensayo, aparece en esta muestra de poesía y prosa seleccionada por el crítico y editor Esteban Llorach Ramos.

Resumiendo, en este libro vamos a palpar las sugestiones más impulsivas apoyadas en el rigor del saber y de la información, que demuestra y confirma la excepcionalidad de Gabriela Mistral, nacida como Lucila Godoy, en l889. Puesto ante el lector cubano por la editorial de Arte y literatura, en La herida abierta se juntan la cordialidad del genio y la inteligente ternura de esta mujer, ángel y viento a la vez.

 

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