Una obra con método diferente

La colección, del dramaturgo británico Harold Pinter, propone a los espectadores que lleguen al complejo cultural Bertolt Brecht, presenciar una forma novedosa de hacer teatro desde la experimentación

 

Autor:

Yoel Almaguer de Armas

Todos  los actores de la obra La colección, del dramaturgo británico Harold Pinter, están convencidos de que el método de actuación que emplearon en esta será muy atractivo para los espectadores que lleguen al complejo cultural Bertolt Brecht, a partir de las siete de la noche. Se trata de un camino a la experimentación hacia una manera de hacer teatro, como parte de un taller que comenzó el año pasado en Cuba.

Lynet Rivero, una de las directoras de La colección, es coreógrafa de profesión y su acercamiento a la actuación ha sido desde la danza. Francesco Inocente, el otro director, lo ha hecho desde el cine. El método que ellos asumen exige que los actores trabajen con el no pensamiento, y a partir de esa premisa sientan y construyan el personaje.

Precisa Rivero que los actores tienen una pauta y libertad para actuar, mientras sean orgánicos, conscientes y se sienta verdadero lo que están haciendo en esta pieza basada en las traiciones, el amor y la incertidumbre. «La obra es interesante, complicada y tiene diversas lecturas. Ofrece caminos que cada espectador transitará a partir de sus propias experiencias, y de lo que para él sea verdad o mentira».

Para Inocente, La colección busca no una actuación, sino un comportamiento humano. «El trabajo de mesa lo realizamos durante los ensayos. El público apreciará muchos cambios en la escena, en la cual aparecen dos casas laterales y una eventual cabina telefónica, que entran y salen, gracias a lo que logramos con la luz».

El actor Falconerys Escobar interpreta al personaje de James, dueño de un negocio de modas en el que su esposa, Stella, se desempeña como diseñadora principal.

Sobre las complejidades o no del método de actuación en La colección, Falconerys precisa que la actuación siempre exige que el actor tenga una vida y una verdad, aunque lo que digas sea lo más raro del mundo. «A los espectadores esta obra les resultará interesante porque es casi una investigación policial, ya que estarán prácticamente en un juicio ante una traición que ocurrió, o no». El personaje de la exitosa diseñadora Stella es quien busca si realmente hubo traición.

Meilin Cabrera y Heidy Puldón representan a Stella, quien necesita saber si su esposo le fue infiel. La primera afirma que La colección le da la posibilidad de convertirse en otra persona. «Estás todo el tiempo pendiente de lo que ocurre en la escena. Es arriesgado y debes conocer bien el personaje, su comportamiento y, a la vez, respetar la historia».

Acerca de la reacción del público ante este método, y si este puede enfrentarse con éxito a la obra, Heidy Puldón expresa que la puesta propone mucho misterio e intriga, y de la manera en que está escrita «todos pueden interpretarla de un modo distinto, de acuerdo con las experiencias de vida de cada cual».

Bill se nombra el personaje que defiende Luis Ángel León, el cual tiene un pasado con Stella. «Esta obra muestra otra manera de hacer, la cual no niega las otras poéticas. Me costó y me cuesta trabajo, pero es muy sincera y autocrítica. Para alcanzar sus objetivos, el mismo método te exige conocerte a ti mismo».

Daniel Triana y Edel Alejo, en tanto, se transforman en Harry, un inglés de clase alta que trabaja en la industria de la moda y que ama a otro hombre desesperadamente. Los celos por una supuesta aventura son el detonante de las acciones que lleva adelante este ser.

Para Daniel, su Harry exige un nivel de vivencia que él no posee, porque está concebido para un actor de 40 años, o sea, mucho mayor que él. «La colección seduce. Cuando tratas de ser sincero contigo mismo y con tu compañero de escena, teniendo como base un buen texto que decir, los asistentes a la sala lo agradecen».

Reconoce Daniel que tal vez a la platea le resulten raros los silencios, las pausas, que deben ser muy expresivos, pero está convencido de que al final todo le resultará interesante.

A Edel no le ha sido fácil el encuentro con el texto de Pinter, debido a los cambios de estado tan bruscos que exige su personaje. Él dobla con otro actor, «pero cada uno lo conduce por una arista diferente, le ha buscado una solución distinta, aunque ambos, sin duda, nos hemos dejado llevar por las sensaciones y emociones que experimentamos en el momento de la puesta».

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