Más allá del ocasional entusiasmo

El dramatizado cubano regresa a la cotidianidad de entre semana con Más allá del límite, concebida cual retrato de una familia dividida entre los que se fueron y regresaron, y los que se quedaron y estuvieron siempre, con altas y bajas, al pie del cañón

Autor:

Joel del Río

La plenitud y el tiempo entero de algunas de las mejores telenovelas o teleseries de todos los tiempos (y países) se consagraron a los problemas personales, emocionales, de una familia. Después del vacío, en varios sentidos dicho sea, que dejan En fin, el mar y Fina estampa, el dramatizado cubano regresa a la cotidianidad de entre semana con Más allá del límite, concebida cual retrato de una familia dividida entre los que se fueron y regresaron, y los que se quedaron y estuvieron siempre, con altas y bajas, al pie del cañón.

A partir de noviembre estaremos asistiendo, entonces, al retorno de la telenovela de producción nacional a la frecuencia tres (lunes, miércoles y viernes), a los capítulos de duración más aceptable y reconocida (85 capítulos de 45 minutos cada uno) y a la renovación de la eterna polémica en torno a las tareas que cada espectador le confiere a este género: entretenimiento, bonitura y desconecte, o termómetro, mural y crónica del diario acontecer de nuestra trama.

Escrita por Yoel Monzón (guionista también de Tierras de fuego) y codirigida por Miguel Brito y Rafael Ruiz (este último encargado también de la fotografía) Más allá del límite significa, al parecer —si prestáramos atención al optimismo de algunos medios contagiados por el entusiasmo de quienes dirigen la televisión— el renacimiento de la telenovela nacional, puesto que su salida al aire ocurre en paralelo con la recién concluida De amores y esperanzas, seguida de inmediato por ConCiencia, mientras que ya se anuncia la sucesión, en 2019, con El duelo, primera telenovela dirigida por Heiking Hernández en solitario, y El rostro de los días, realizada por Noemí Cartaya y Rafael Ruiz.

Posteriormente, debe salir al aire Renacer, escrita también por Monzón, y con Brito al frente, ambos unidos nuevamente a buena parte del equipo técnico y artístico que los acompaña en Más allá del límite. Comparto las buenas noticias, como cualquier cubano que se alegra de nuestros triunfos, pero es preciso, para poder participar del optimismo y hablar de renacimiento, que semejante ritmo se mantenga en iguales o superiores ritmos productivos, y cualitativos, por lo menos durante cuatro o cinco años seguidos, sin ausencias, baches ni catástrofes casi siempre prevenibles.

Primer proyecto en solitario de Yoel Monzón, quien se inspiró en la realidad cubana de hoy mismo, a partir de las experiencias de varios de sus amigos, y en la vida de una familia que realmente existe, Más allá del límite cuenta con tres particularidades en su proceso productivo que evidentemente redundaron en un producto audiovisual mucho más fluido y coherente.

En este caso, el director Miguel Brito (quien se está estrenando en la responsabilidad de llevar adelante una telenovela, luego de conducir espacios humorísticos como Punto G) estuvo participando desde que el proyecto se encontraba en la etapa de argumento y escritura, de modo que cuando llegó el momento de rodar ya estaba bien familiarizado con la historia, y así se concibieron, realmente en colectivo, los principales valores de la producción y de la puesta en escena.

También se eligieron, desde la etapa de escritura, la mayor parte de los actores y actrices que interpretan los 42 personajes más relevantes, lo cual favoreció un mayor calado en los mismos, mientras el guionista pudo participar en el proceso productivo para tratar de lograr la necesaria simbiosis entre letra e imagen.

De este modo, como dos de las locaciones principales de la trama se adoptaron el preuniversitario del Vedado y el restaurante El jardín de los milagros, cuyo propietario es Ulises, miembro de una familia protagónica que integran sus hijos, su madre Sonia (Ofelia Núñez) y su hermano Mauricio, quien regresa a casa luego de varios años viviendo en el extranjero. Así, tres generaciones conviven bajo el mismo techo y constituyen eje fundamental del diseño de caracteres.

Ulises está interpretado por Ulyk Anello, quien espera borrar la imagen de villano que le asignaron en Latidos compartidos, para construir esta vez un personaje rebelde, sincero y áspero, mientras que su hermano Mauricio, interpretado por Fernando Hechavarría, es su adverso en muchos sentidos, pero tampoco vamos a caracterizarlos ahora, porque estropearíamos en parte el suspense de la historia, muy relacionado con lo que cada personaje significa para el grupo familiar, en pasado y en presente.

Y si bien tales conflictos están muy condicionados por ciertas decisiones de los dos hermanos en torno a la familia y la emigración (irse o permanecer, regresar o haber estado siempre), la serie contiene varios otros temas, subtramas y núcleos dramáticos relacionados con otros personajes e incluso con los ya mencionados. Según ha declarado Monzón en varias entrevistas (y merecen absoluto crédito sus palabras en tanto ya se sabe que el guionista es, salvo excepciones, el máximo creador de una teleserie) también se abordan asuntos como la realización personal y profesional de los jóvenes, el cuentapropismo, los conflictos generacionales, la convivencia obligatoria, la intolerancia, el racismo, ciertas manifestaciones de corrupción en el sistema educativo, y la discriminación por diferencias religiosas, idiosincráticas o de inclinación sexual, todo ello atravesado por los ejes conflictuales presentes en toda telenovela, es decir, triángulos amorosos, secretos inconfesables, traiciones, soledad, perdón, redención…

Portadores de los anteriores conflictos resultan los numerosos personajes que asume un elenco de figuras muy respetadas y conocidas como Yazmín Gómez (Yamila, la esposa de Ulises y que trabaja con él en el restaurante), Laura Moras (quien demuestra su versatilidad defendiendo un rol distante, años luz, de sus anteriores desempeños) o Yía Caamaño (la malvada Elena de En tiempos de amar y que aquí se convierte en Thalía, pareja del «regresado» Mauricio).

En papeles destacados aparecen: Alejandro Cuervo (Vladimir), Frank Mora (Karel), las consagradas Ana Gloria Buduén (Graciela) y Nieves Riovalles (Cuca); Enrique Bueno, quien en Más allá del límite es Aldo, el profesor «malo», mientras Gretel Cazón hace de Alicia, la profesora «buena». Se suman además Manuel Porto (Julián), Héctor Echemendía (Nicolás) y Beatriz Viñas (Marta), entre muchos otros.

De manera que están garantizadas la profesionalidad y calidad de un elenco seleccionado con profundo conocimiento del tema y de los personajes, por el guionista y el director, y así se han creado las mayores expectativas respecto a Más allá del límite, esta nueva telenovela que, ojalá, y lo escribo de todo corazón, signifique un éxito total de público, suscite la polémica a todos los niveles, y además, conlleve por lo menos el comienzo del incontestable restablecimiento de un género audiovisual vinculado a nuestra cultura e idiosincrasia.

Miguel Brito.Foto:Roberto Ruiz

Ulyk Alleno.Foto:Roberto Ruiz

Yía Caamaño caracteriza a Thalía. Foto: Roberto Ruiz

Yoel Monzón .Foto:Roberto Ruiz

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