La Habana aún es un poema

No podía ser de otro modo, si nos toca homenajear a La Habana, no queda más que acariciarle con los ojos, y agradecer que sea retratada aún, esta ciudad puerto y anclaje de 499 años

Autor:

Juventud Rebelde

No podía ser de otro modo, si nos toca homenajear a La Habana, no queda más que acariciarle con los ojos, y agradecer que sea retratada aún, esta ciudad puerto y anclaje de 499 años.

Este 16 de noviembre, JR te lleva estampas de una ciudad que embeleza por sus contrastes y palimpsestos, su Historia, y versos de algunos de los poetas que la han cantado, no solo con palabras.

Fotos: Sergio Abel Reyes y Archivo digital JR

 

 La Habana

...Mirad La Habana allí color de nieve,
gentil indiana de estructura fina,
Dominando una fuente cristalina,
Sentada en trono de alabastro breve.
Jamás murmura de su suerte aleve,
Ni se lamenta al sol que la fascina,
Ni la cruda intemperie la extermina,
Ni la furiosa tempestad la mueve.
¡Oh, beldad!, es mayor tu sufrimiento
Que este tenaz y dilatado muro
Que circunda tu hermoso pavimento;
Empero tú eres toda mármol puro,
Sin alma, sin calor, sin sentimiento,
Hecha a los golpes con el hierro duro.

 Gabriel de la Concepción Valdés, Plácido
 
 
 
Foto: Maykel Espinosa
 
Foto: Maykel Espinosa
 
Foto: Archivo digital JR
 
 
Patria
 
Ahora lo sé: no eres la noche: eres
Una severa y diurna certidumbre.
Eres la indignación, eres la cólera
Que nos levantan frente al enemigo.
Eres la lengua para comprendernos
Muchos hombres crecidos a tu luz.
Eres la tierra verdadera, el aire
Que siempre quiere el pecho respirar.
Eres la vida que ayer fue la promesa
De los muertos hundidos en tu entraña.
Eres el sitio del amor profundo,
De la alegría y del coraje y de
La espera necesaria de la muerte.
Eres la forma de nuestra existencia,
Eres la piedra en que nos afirmamos,
Eres la hermosa, eres la inmensa caja
Donde irán a romperse nuestros huesos
Para que siga haciéndose tu rostro.

Roberto Fernández Retamar

 

Fotos: Archivo digital de JR

 

Paseo del Malecón

 

Una octava más alta habla el cubano
del normal diapasón de su garganta.
Pero en el Malecón sólo el mar suena.
Esa mar de las olas transparentes
nos revela un jardín de piedras finas
y un oculto y silente bosque rojo
en un fondo crecido de corales.
La mirada lo encuentra por momentos
a la luz escarlata de su fronda,
pero luego lo pierde en medianoche.
El olor de la sal y los mariscos
se mezcla con el de uvas de caleta.
Amantes de la mar y de la pesca
superan este mundo desde un muro.
En el lomo de esa ola surge un verde
que no puedo encontrar entre mis páginas.
El verde colibrí luce esmeraldas.

Oscar Hurtado

 

Foto: Archivo digital JR

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