Meritorios desempeños de la esgrima y el tenis de mesa cubanos

Autor:

Raiko Martín

El avileño Dimey Góngora (de frente), uno de los protagonistas de la victoria cubana. Foto: Juan Moreno, enviado especial CARTAGENA DE INDIAS, Colombia.— Las alegrías cubanas siguen teniendo cabida en el Centro de Convenciones de esta ciudad, donde primero los esgrimistas, y ahora nuestros representantes del tenis de mesa, han protagonizado meritorios desempeños en los presentes Juegos Centroamericanos y del Caribe.

A uno de los salones del majestuoso recinto, enclavado en lo que antes fuera un islote a pocos metros de la antigua ciudad amurallada, llegaron nuestros raquetistas conscientes de que sus triunfos son parte de la historia de esta disciplina en la región.

Pero sin pensar en imposibles emprendieron el trayecto hacia la gloria, empedrado de fuertes rivales dispuestos a pelear hasta el último punto por la victoria.

Primero fueron las muchachas las que asumieron el reto. Pasaron invictas la ronda clasificatoria, y apartaron luego del camino a las selecciones de Guatemala (3-0) y Colombia (3-2), antes de enfrentar a República Dominicana en la pugna por la medalla de oro.

«Ganarle a las dominicanas será muy difícil», me había adelantado Anisleivys Bereau. Y en efecto, ninguno de los elencos inscritos demostró estar en condiciones de superar a estas «quisqueyanas» de ojos rasgados, acento asiático y partida de nacimiento fechada en el lejano Oriente.

Las derrotas duelen, pero nunca una medalla de plata supo tan bien. Lo hecho por Anisleivys, junto a Glendys González, Dayana Ferrer, y la jovencita Heylín Trujillo, merecería los mejores titulares, si sus compañeros no hubieran materializado la proeza de coronarse como el mejor equipo del área centrocaribeña.

Pavel Oxamendy, Dimey Góngora y el prometedor Andy Pareira —con el experimentado Boris Roque como recambio— no dieron tregua a sus rivales en la ronda eliminatoria. Estaban seguros de que los más duro les llegaría después.

Pero ante el asombro de los presentes, los cubanos aseguraron el tercer puesto frente a Barbados, y barrieron después a un inspirado elenco de Venezuela, que tras derrotar a los favoritos dominicanos —con «chinito» incluido— se perfilaban como los más fuertes candidatos al trono.

Después de eso, nadie dudó que se viviría un final feliz. Y para rematar, nada más complaciente que un contundente triunfo de 3-0 sobre México, para privar de un nuevo título a nuestros más enconados contrincantes en estos Juegos. ¿Se imagina usted algo mejor que esto?

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