Voleibolistas cubanas jugaron lesionadas en el Grand Prix

Como una proeza califica Eugenio George el cuarto lugar de las cubanas en el Grand Prix de voleibol femenino. El bache tiene antecedentes. El calzado afecta los pies

Autor:

Ricardo Quiza

Eugenio (a la derecha, en primer plano) está deseoso de reincorporarse al colectivo técnico del seleccionado criollo. Muchos comentarios ha despertado entre los aficionados la actuación de las cubanas en el Grand Prix Mundial de Voleibol, donde anclaron en el cuarto escalón a pesar de los pesares, detrás de Brasil, Rusia e Italia, por ese orden.

Pero si alguien tiene derecho a opinar, ese es Eugenio George. Recuperado de una ligera enfermedad, el mejor entrenador del mundo en el siglo XX acepta que le robemos unos minutos para analizar, básicamente, por qué las «Morenas del Caribe» no tienen en estos momentos los resultados de la pasada década, cuando ganaron tres Juegos Olímpicos consecutivos (Barcelona 92, Atlanta 96 y Sydney 2000) y eran prácticamente invencibles «a la hora cero».

«Una cantidad tremenda de lesiones perjudicó al equipo en el Grand Prix, al extremo de contar con solo dos jugadoras de cambio, una pasadora y Yaíma Ortiz, quien no pudo jugar delante por estar también lesionada», dice Eugenio.

«Debo apuntar que las condiciones han cambiado, respecto al calzado que utilizan las cubanas. Antes se usaba una bota protectora, ahora es de corte bajo que, aunque se le pone un protector, no funciona igual y provoca demasiadas lesiones en los pies».

—¿Lesiones solamente?

—Claro que no. Se está pagando el precio de contar con pocas promociones al equipo nacional. Y menos mal que en este 2006 se han mejorado las captaciones, debilitadas en los últimos diez años por mal trabajo y por los pocos recursos disponibles en las provincias y en la base; las EIDE, por ejemplo, no tienen los materiales adecuados y así es imposible tener gente para el equipo grande. Antes las muchachitas salían de los Juegos Escolares con preparación, ahora no. Así, cuando se hacen las selecciones hay que perder prácticamente dos años en enseñarles a jugar.

Deseoso de incorporarse al colectivo técnico del seleccionado criollo, George resalta que no hay una jugadora en el mundo que haga un trabajo similar al de Yumilka Ruiz y Zoila Barros, quienes prácticamente tienen sobre sí la responsabilidad de mantener a Cuba en el primer nivel mundial.

«Imagínate que ellas dos llegan a una competencia y dicen: aquí nos vamos a batir, y si cogemos quinto lugar con este grupo sin saber jugar voleibol es un éxito. Jamás otra atleta cubana tuvo que hacer esa tarea, porque cuando comenzamos de cero había un grupo de talentos.

En los últimos años, pocas veces nos ha tocado celebrar. Foto: AP «Tras el retiro de numerosas jugadoras en el 2002 hubo que apelar a atletas de hasta segunda división para hacer el plantel y, sin embargo, se logró bronce en las Olimpiadas de Atenas, basado en la actuación magistral de Yumilka y Zoila, las jugadoras más grandes que han pasado por la historia del voleibol cubano».

—No obstante, hay algunas chicas con perspectivas...

—Sí, por supuesto. Rachel Sánchez es una de ellas, pero no hizo el viaje al Grand Prix por estar también lesionada.

—¿Qué pasará en el Mundial de este año en Japón y en los Juegos Olímpicos de Beijing 2008?

—Para entonces las condiciones de las jugadoras lesionadas serán otras. Ahora se contaba con solo siete atletas regulares para jugar, ya que las otras cinco quedaron en Cuba, por las susodichas lesiones. Además, Yumilka se incorporó a mitad de la temporada por haber sufrido un esguince y Zoila tampoco pudo participar en todo el calendario. Pero demostramos que, como quiera que estemos, con Cuba siempre hay que contar.

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