Reto difícil para los cubanos

Tres líderes de sus divisiones no participarán en el evento por obligaciones docentes. Deciden doblar la presencia en el certamen boxístico en los pesos moscas

Autor:

Raiko Martín

Yordenis Ugás (de frente) tendrá un «hueso muy duro» en el ruso Tischenko. Foto: Franklin Reyes Aunque desde un inicio parecía algo complicado, el anuncio oficial del elenco cubano que participará en la naciente Copa de Naciones acuña la afirmación de que ganar el título de ese certamen boxístico es un reto sumamente difícil.

La nómina divulgada confirma que tres hombres, considerados actuales líderes de sus divisiones, no viajarán hoy a Azerbaiján debido al cumplimiento impostergable de obligaciones docentes, entre ellos un campeón mundial y un medallista de los pasados Juegos Olímpicos.

Así, la escuadra bajo las órdenes de Sarbelio Fuentes estará encabezada por los titulares olímpicos Yan Bartelemí (48 kilogramos), Guillermo Rigondeaux (54), Yuriolkis Gamboa (57) y el supercompleto Odlanier Solís, este último ausente de los encerados internacionales después de sumar su más reciente corona mundial a finales de 2005.

Atendiendo a los reglamentos del certamen, se decidió por estrategia doblar la presencia en los pesos moscas con Andry Laffita y Yoandry Salinas, así como en la división cruceros por intermedio del prometedor Osmay Acosta, y de Luis Ortiz.

La misión de defender la categoría ligera fue encomendada al campeón mundial Yordenis Ugás, y el resto del grupo lo conforman Inocente Fiss (64 kilos), Noelbis Veitía (69), Emilio Correa (75) y Yunier Dorticós (81), y salvo el segundo, todos incursionaron con poca fortuna en los torneos de carácter universal celebrados el pasado año.

A simple vista parece que la inscripción de cinco laureados a escala universal certifica la potencia de este seleccionado, pero con las características de una justa colectiva, lo anterior no es garantía suficiente para conquistar el trofeo.

De ahí que el propósito esbozado por Sarbelio de ganar al menos los seis combates necesarios para salir airosos en cada cartel, no es para nada conservador, sobre todo a la hora de enfrentar a selecciones de amplia tradición y conseguir el acceso al podio de premiaciones.

A diferencia de como se había anunciado en algunos medios, la escuadra cubana tendrá que ganarse «a golpes» su inclusión en la fase semifinal, y está capacitada para ello puesto que descontando a Kazajstán y Rusia, el poder del resto de los conjuntos invitados se centra en contadas divisiones.

Según un muestreo de su amplia participación en los torneos internacionales del presente año, es muy probable que los kazajos lleven a Bakú un equipo liderado por sus campeones mundiales Serik Sapiyev (64 kilos), Erdos Dzhanabergenov (81), y aunque ya no cuentan con su estelar Gennady Golovkin —saltó al profesionalismo en el mes de marzo—, su puesto en la división mediana será cubierto por el campeón olímpico Bakhtyar Artayev, quien ha ido de menos a más tras su ascenso a esta categoría.

El resto no posee títulos «rimbombantes», pero hombres como Mirat Sarserbayev (51), Bakhyt Sarsekbayev (69) y Zhenis Taumarinov (91) han ganado y perdido con las principales figuras del Viejo Continente, por lo que se convierten, debido a nuestras actuales condiciones, en rivales de consideración.

En cuanto a los rusos, su arrollador paso por el Campeonato de Europa del pasado julio fue solo el colofón de sobresalientes actuaciones en nueve lides internacionales, que sirvieron este año para foguear a más de 50 de sus púgiles.

A la capital azerí deben llegar con un combinado muy similar al que se coronó a nivel continental, y que tampoco difiere sustancialmente del que nos superó en la última Copa del Mundo, donde Komissarov (64), Balanov (69), Korobov (75) y Romanchuk (91) nos cerraron el camino al triunfo.

Encontrarlos en el camino al oro —no podría pasarnos algo mejor— será una buena oportunidad de apreciar cuánto puede hacer Ugás ante la probada calidad del ahora peso ligero Alexey Tischenko, o de conocer el desenlace de una posible revancha entre Odlanier e Islam Timursiev, quien venció cerradamente al cubano en la final de Moscú antes de desaparecer momentáneamente de los cuadriláteros.

Aprovechar al máximo la posibilidad de medirnos con nuestros principales oponentes en la cita olímpica de Beijing 2008 debe ser —sin ánimos pesimistas— un buen saldo, pues de la superioridad de nuestros jerarcas, y de lo que sean capaces de aportar los menos laureados, dependerán nuestras opciones de triunfo, que sin dudas, no vuelven a ser las mejores. Y ojalá me equivoque.

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