Odlanier Solís selló el triunfo del boxeo cubano

Las otras victorias de la escuadra cubana fueron a la cuenta de Yan Bartelemí, Guillermo Rigondeaux, Yuriolkis Gamboa, Yordenis Ugás e Inocente Fiss

Autor:

Raiko Martín

 Odlanier (izquierda) selló el triunfo cubano. El boxeo, eterno «buque insignia» del deporte cubano, estuvo a punto de encallar en las hipotéticas costas de Azerbaiyán, pero un golpe de timón magistralmente ejecutado por el superpesado Odlanier Solís salvó del «naufragio» a toda la tripulación en la Copa de las Naciones, torneo que cerró sus cortinas este sábado.

Imagino —pues añoramos la imagen en nuestra pantalla chica— cuánta tensión se vivió en el Palacio de los Deportes de aquella urbe, cuando lo que parecía una clara victoria fue tomando «color de hormiga», tras la reacción que permitió a los rusos igualar el marcador antes del último combate.

Aunque falló una de mis predicciones, los discípulos de Sarbelio Fuentes habían logrado marcar su superioridad desde el mismo inicio del cartel, cuando el titular olímpico minimosca Yan Bartelemí no afrontó dificultades para vencer 20-14 al joven Vadim Idigechev.

Luego, a pesar de que el mosca Andry Laffita cedió 28-18 ante Georgi Balakshin —a quien había «mayoreado» hace un año—, sus compañeros se encargaron de retomar la senda del triunfo. A saber, el doble campeón olímpico y mundial Guillermo Rigondeaux se mantuvo imbatible y le firmó con un RSCH en el penúltimo asalto su tercera derrota en la lid al monarca europeo de los pesos gallo, Ali Aliev, minutos antes de que el pluma Yuriolkis Gamboa provocara el abandono de Albert Selimov, también en el tercer round.

A continuación, los claros éxitos del líder mundial ligero Yordenis Ugás y del bronce universal ligero welter Inocente Fiss, ante Maxim Ignatiev (25-4) y Alexander Ivanov (22-7), respectivamente, colocaron el match al borde de la definición, mas los ganadores de la última Copa del Mundo por equipos no se rindieron hasta darle la vuelta al marcador.

Primero el experimentado welter Andrey Balanov confirmó con un 20-15 su superioridad frente a nuestro debutante Noelbis Veitía, y preparó el camino para que el campeón mundial mediano Matvei Korobov le repitiera a Emilio Correa la dosis que le recetó en el pasado Mundial de Mianyang, esta vez 29-9.

Después continuaron las complicaciones con la herida sufrida por el semicompleto Yunier Dorticós, la cual obligó al árbitro a detener la pelea cuando perdía 5-2 en el asalto inicial frente al rey europeo Artur Beterbiev, y el peligro fue mayor cuando el joven Osmay Acosta encajó un revés de 24-15 ante Rahim Chakhiev, apenas tercero entre los pesos cruceros de su país y sin participación internacional durante el presente año.

Todo quedó listo entonces para la doble «venganza», pues el éxito por RSC de Odlanier sobre Islam Timurziev no solo selló un triunfo cubano que esperé menos traumático, sino que devino desquite para el capitalino de su derrota ante el mismo rival hace un año en Moscú.

Luego —imagino nuevamente—, estalló el júbilo, la emoción por haber derrotado ahora a quienes nos arrebataron el cetro el pasado año, y la euforia de todos, en especial de Sarbelio, pues esperaba este regalo de cumpleaños.

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