Cumple 45 años la Serie Nacional de Béisbol

Fidel, bate en mano, bajó al terreno del estadio Latinoamericano y proclamó el triunfo de la pelota libre sobre la pelota esclava

Autor:

Raúl Arce

 Industriales y Santiago de Cuba, uno de los «clásicos» de la pelota cubana. Foto: Juan Moreno Inaugurada un 14 de enero, hace 45 años, la I Serie Nacional de Béisbol creció paso a paso, y sus pioneros se regocijan hoy con habernos legado un deporte que ostenta, entre otros, los títulos mundial y olímpico.

Fidel, bate en mano, bajó al terreno del estadio Latinoamericano y proclamó el triunfo de la pelota libre sobre la pelota esclava. Decenas de miles de juegos después, y al cabo de infinidad de aguaceros, más allá de aquella festiva ceremonia, los peloteros que juegan sin contratos llegaron a obtener, en marzo de 2006, el segundo puesto entre todos los que en el orbe compiten por dinero.

LA EVOLUCIÓN

Occidente, a la postre campeón, recibió el reto de Oriente, Azucareros y La Habana en el debut de nuestros torneos, con un calendario de solo 27 juegos para cada contendiente.

Comenzó así un tránsito de 41 escuadras —quince de las cuales alcanzaron alguna vez el trono— y numerosas estructuras, hasta la implantación de la actual división político-administrativa, en la XVII Serie Nacional (1977-78).

Todavía, con las 14 provincias actuales, el organigrama estaría pendiente de cambio, porque esa temporada contó con 18 equipos: dos por Pinar del Río (Forestales y Vegueros), dos por la capital (Industriales y Metropolitanos), dos por Matanzas (Henequeneros y Citricultores), así como uno por cada nuevo territorio, y por la Isla de Pinos, al año siguiente reconocida como Isla de la Juventud.

En busca de la excelencia en nuestras temporadas, la XXXII Serie Nacional, 1992-1993, albergó a 16 conjuntos en cuatro grupos, con un calendario de 65 presentaciones. ¡Y aparece el Santo Grial, en 1997, con el actual esquema de 90 juegos, dos zonas, cuatro grupos y los play off de cuartos de final, semifinal y final!

CADA UNO, CADA CAMPEÓN

La compilación del estadístico Emilio Hernández Leyva nos hace recordar la larga relación de concursantes en nuestra pelota.

Después de aquellos valientes de la justa primigenia —un Habana se tituló en la séptima Serie, un Azucareros en la octava— se inició el desfile de nuevos equipos.

Aparecieron, sucesivamente, Industriales (reinó de la segunda a la quinta campaña), Orientales, Occidentales, Granjeros, Henequeneros, Centrales, Las Villas, Mineros, Camagüey y Matanzas.

También Vegueros, Pinar del Río, Constructores, Serranos, Agricultores, Citricultores, Metropolitanos, Cafetaleros, Ganaderos y Forestales.

Finalmente, Arroceros, Villa Clara, Cienfuegos, Guantánamo, Ciego de Ávila, Granma, Santiago de Cuba, La Habana, Holguín, Sancti Spíritus, Las Tunas, Isla de Pinos e Isla de la Juventud.

La nómina de participantes creció, en diversos momentos, de cuatro a seis novenas; a 12, a 14, a 18, hasta los 16 actuales. Hubo pareos de todos contra todos, de dos divisiones, de dos zonas, y —finalmente— la estructura del momento.

Se coronaron también, una o más veces, y sin que este orden sea cronológico, Orientales, Henequeneros, Vegueros, Pinar del Río, Agricultores, Citricultores, Ganaderos, Villa Clara, Santiago de Cuba, Holguín y Sancti Spíritus.

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