Gana la húngara Aida Mohamed el Torneo Nancy Uranga

El evento se incluye en la Copa del Mundo Villa de La Habana, de esgrima

Autor:

José Luis López

Como salida de una sala de maquillaje, la bella húngara Aida Mohamed dejó petrificados a todos, público y rivales incluidos, a quienes «remató» con su título en el Torneo Nancy Uranga, de florete, correspondiente a la Copa del Mundo Villa de La Habana, de esgrima, que acoge el Hotel Habana Libre.

La zurda Mohamed, de 31 años, bronce en el Campeonato Mundial de Turín 2006, exhibió sus reales dotes, en especial en las fases semifinal y final, frente a dos avezadas tiradoras italianas que le exigieron el máximo de sus buenas mañas.

Por el pase a la final, se midió a Ilaria Salvatori, novena del ranking mundial, con mucha «carretera» por las tablas europeas.

Pero Mohamed, sonriente incluso cuando estuvo debajo en el marcador, logró imponerse 9-7 y la escena quedó lista para el duelo por el oro frente a Valentina Vezzali, un verdadero icono del florete mundial.

Una estrategia basada en el contraataque dio el triunfo a la húngana Aida Mohamed frente a la experimentada italiana Valentina Vezzali. El aval de la Vezzali, de 34 años, frisa los límites de la excelencia competitiva: titular olímpica en Sydney 2000 y Atenas 2004, así como tres veces campeona mundial en las justas de 1999, 2001, 2003 y 2005.

La porfía se tornaba durísima. La húngara ganó el primer tiempo 4-1, pero la transalpina se dispuso a demostrar el porqué de su historial florete en ristre y se agenció el segundo parcial con pizarra de ¡4-0!, basada fundamentalmente en su eficiente desempeño de parada-riposta y un feroz ataque.

Así las cosas, el tercer y decisivo fragmento comenzó con ventaja para Vezzali (4-2), a falta de tres minutos.

Pero Aida recibió instrucciones en su esquina y las aplicó «al pie de la letra». Apostó al cotraataque en tiempo, con distancia cerrada sobre su rival, basada en la esquiva con movimiento hacia los laterales y luego sacar rápido su letal mano izquierda.

Y el florete la premió. «Irrespetuosamente», le propinó ¡ocho! toques a su experimentada adversaria, de la cual solo recibió cuatro. Entonces triunfó con marcador final de 12-11.

Hoy es muy probable que ambas tropiecen sus respectivas armas, cuando se desarrolle el torneo por equipos. ¿Definirán ellas la suerte de sus conjuntos? Ojalá que sí.

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