Ronaldinho porta la antorcha

El fuego continental ha recorrido 35 kilómetros, transportado por casi un centenar de personalidades.  El próximo 13 de julio presidirá la ceremonia de inauguración en el estadio Maracaná

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Juventud Rebelde

Ronaldinho se sumó a los festejos por los Panamericanos en Río. Foto: AP

El estelar futbolista brasileño Ronaldinho, quien milita en la filas del club español Barcelona, sumó su presencia a los preparativos de la venidera cita continental con sede en Río de Janeiro, al portar el fuego panamericano durante su paso por la ciudad de Porto Alegre.

El ídolo del fútbol mundial fue el último conductor de la antorcha en su paso este viernes por la capital del Estado de Río Grande do Sul, y fue aplaudido por miles de personas al llegar a la plaza Largo Glenio Pérez, un tradicional punto de manifestaciones artísticas y culturales de la ciudad.

El fuego continental recorrió un trazado de 35 kilómetros por las calles de la urbe brasileña —la número 30 entre las 51 que tendrán el privilegio de verlo pasar—, y fue transportado por casi un centenar de personalidades de la política, la cultura y el deporte, entre ellas el ex portero de la selección auriverde Claudio Taffarel y el voleibolista Paulao, medallista olímpico en Barcelona 1992.

Ahora la antorcha continuará su recorrido, que concluirá el próximo 13 de julio, cuando se encienda el pebetero durante la ceremonia de inauguración que tendrá como escenario al emblemático estadio Maracaná.

Por cierto, una gran expectación ha generado este momento, luego de que el Comité Organizador del certamen (CO-RÍO 2007) presentara el pebetero, considerado por Orlando Silva, ministro de Deportes de la nación sudamericana, como «muy original, con trazos de modernidad y arquitectura brasileña».

«Quien vaya al estadio, va a guardar en su memoria ese momento», sentenció Silva.

La obra fue diseñada por la artista Rosa Magalhães, y tiene forma redondeada como el Sol, elemento inspirador de la mascota del evento.

Según su autora, el proyecto es totalmente innovador, exigió el desarrollo de nuevas tecnologías de ingeniería, y su dibujo fue reproducido fielmente por la empresa australiana FCT Flames, que también construyó los pebeteros olímpicos de Sydney 2000 y Atenas 2004.

La pieza fue totalmente elaborada en acero inoxidable, capaz de soportar altas temperaturas. Tiene seis metros de diámetro, seis de altura, y pesa cinco toneladas.

El entusiasmo despertado por el proyecto fue resumido por Arthur Nuzman, presidente del Comité Olímpico Brasileño y de CO-RÍO 2007, para quien el nuevo pebetero es completamente diferente a todo lo que ya fue visto. «La creatividad se va a poner en evidencia desde la misma apertura de los Juegos», dijo Nuzman.

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