Rolando Cepeda es una de las promezas de la escuadra criolla

Desde el hotel Rihab, JR conversó con el cadete cubano Rolando Cepeda Abreu, quien ha motivado frases de elogios entre los colegas que cubren este certamen

Autor:

Ricardo Quiza

RABAT, Marruecos.— Aprovechamos la jornada de receso del XIV Campeonato Mundial de Voleibol Juvenil, para conversar en el hotel Rihab, donde se hospedan las delegaciones en esta ciudad, con el cadete cubano Rolando Cepeda Abreu, quien ha motivado frases de elogios entre los colegas que cubren este certamen.

Sudoroso, en un clima que bordea los 30 grados Celsius, este bisoño de 18 años de edad, natural de Cabaiguán, Sancti Spíritus, recuerda que dio sus primeros pasos en el deporte de la malla alta hace diez años, embullado por varios familiares que lo practicaban, aunque ninguno de ellos llegó a pisar un taraflex. Aclara que «mi mamá, María Luisa Abreu, fue buena baloncestista».

Debutó en los Juegos Escolares Nacionales a los ocho abriles, en 1997, y repitió sucesivamente hasta el 2005, ganando medallas con el equipo del Yayabo logró medallas.

CARRERA VERTIGINOSA

Superada la edad escolar, Rolando fue reclutado para la preselección nacional de cadetes y en el 2006 debutó internacionalmente en República Dominicana, en el torneo del área Norceca clasificatorio para el campeonato mundial juvenil de esa categoría, que se efectuará en agosto en México. Allí, Cuba obtuvo el boleto al ubicarse en la primera posición.

La segunda incursión en predios foráneos tuvo lugar en los recientes Juegos del ALBA, en Venezuela, en los que los jóvenes al mando de Juan Carlos Gala salieron airosos.

Sin embargo, ahora en una categoría superior a su edad, aquí en Marruecos, no pudo encaramarse en el preciado podio de premiaciones.

—¿Por qué?

—Porque hemos enfrentado colectivos de muy buena calidad a los que no se les puede regalar nada, no obstante ganamos en experiencia.

Rolando Cepeda está convencido de que el «bagaje» logrado en esta competencia juvenil, le servirá de mucho a él, y a sus dos compañeros cadetes Osmel Camejo y Alberto La Rosa —también en el equipo que irá al Mundial de México—, debido a la preparación y el alto nivel de juego de estas confrontaciones.

—¿Ustedes representan el 50 por ciento de la escuadra regular que Cuba presentará en la máxima cita de cadetes?

—Pienso que sí, y que redundará en muy buenos resultados porque el resto del equipo también está en excelentes condiciones debido al gran trabajo que han hecho con nosotros los entrenadores Manuel Espinosa, Rodolfo Sánchez y Roberto García.

El espirituano ha tenido destacadas actuaciones como jugador de cambio. En su primera salida sorprendió a los japoneses con sus remates a la zurda, al extremo de anotarles 13 tantos en menos de cuatro parciales.

—¿Es cierto que en otros deportes juegas a la derecha?

—Soy ambidextro. En la pelota bateo a la derecha, pero en voleibol siempre utilizo la izquierda.

—¿Te gusta la posición de atacador auxiliar?

—Sí, porque puedo ayudar también al equipo en el recibo, aunque en ocasiones me han utilizado de opuesto por mi estatura de 1,98 metros

—¿Aspiras a vestir la camiseta del elenco de mayores?

—Claro, porque confío en mis condiciones para ello.

—¿Qué contrario te ha impresionado más?

—El equipo de Japón, que sin tener hombres muy altos, juega muy bien en la defensiva, ataca bien y es muy rápido, con destaque para el número uno, Hiromitsu Matzuzaqui.

—¿Tu novia es deportista?

—Yudith Pumariega tiene 16 años de edad y juega voleibol en Cienfuegos, como atacadora auxiliar igual que yo.

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