El judoca cubano Oreidis Despaigne da otro oro a su país

El ganador del título en los 100 kilogramos dejó atrás la medalla de bronce obtenida en la cita continental de Santo Domingo 2003

Autor:

José Luis López

RÍO DE JANEIRO.— «La mano arriba, ponle tu ritmo, hala el tronco». Así le gritaban desde las gradas sus compañeros de equipo al judoca cubano Oreidis Despaigne (100 kilogramos), ganador del título en disputa con el canadiense Keith Morgan en estos XV Juegos Panamericanos.

Con el combate igualado 2-2 a falta de medio minuto, el cienfueguero haló fuerte y acercó a su rival, quien intentó un último ataque. Pero Oreidis, que lo atenazaba con fuerza, le aplicó un letal contraataque de kosoto gake (técnica de pierna), que lo catapultó hasta la cima del podio.

Así, el judoca sureño dejó atrás la medalla de bronce obtenida en la cita continental de Santo Domingo 2003.

«El éxito se debió a la buena preparación y fogueo internacional que ha tenido el equipo. Era un rival muy fuerte, pues había subido de peso. Se puso duro y no quería que yo impusiera mi ritmo de pelea. Pero siempre pensé en cogerle la pierna para aplicarle mi técnica preferida», aseguró Oreidis a JR.

Antes, en el Pabellón 4B de Ríocentro, la selección cubana se había agenciado dos medallas de plata por intermedio de Jorge Benavides (90 kg) y Yurisel Laborde (78 kg).

Benavides cayó «con las botas puestas» frente al brasileño Thiago Camilo, subcampeón olímpico en Atenas 2004.

El cubano, agresivo en todo momento, intentó un ataque con Ushi mata, técnica de un solo pie de apoyo, muy complicada en la cual hay que halar, meter la cadera y coger el obstáculo.

Pero Joao fue capaz de «adivinarla», y con su experiencia sobre el tatami, no solo la evadió, sino que contraatacó fructíferamente.

Mientras, Laborde fue a la revancha frente a la brasileña Edinanci Silva, quien le había aplicado Ippón por inmovilización en la final de los Juegos Panamericanos del 2003. Pero la historia se repitió y la brasileña salió airosa por la misma vía.

La cubana no pudo agarrar la mano izquierda de su fuerte rival, y esta le aplicó una técnica ofensiva de oguchi, la envió al suelo... y volvió a inmovilizarla.

Físicamente, los televidentes cubanos han apreciado como Edinanci se asemeja a un hombre. Como se imaginarán, esto ha provocado protestas de entrenadores rivales, y la judoca brasileña se ha debido someter a muchas pruebas de sexo y ADN, una de ellas en los Juegos Olímpicos de Atlanta 1996. Y cero trampas, pues Edinanci ovula, por lo cual compite como una mujer. Curioso, ¿verdad?

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