Ajedrecistas cubanas se ubican por debajo de las expectativas

La representación de la Isla en el campeonato panamericano de ajedrez no pudo alcanzar ningua de las plazas en disputa para el campeonato mundial de 2008

Autor:

Juventud Rebelde

La GM granmense Sulennis Piña no ha tenido un buen año. Foto: Juan Moreno

Muy por debajo de las expectativas —al menos de las mías— quedaron las ajedrecistas cubanas en el campeonato panamericano que concluyó recientemente en la ciudad argentina de San Luis.

A saber, la Gran Maestra (GM) Sulennis Piña acumuló siete puntos de 11 posibles y cayó del primer lugar alcanzado en 2006 al cuarto, aunque mostró una ligera mejoría en relación con sus demás actuaciones del presente año, que ha sido fatídico para ella.

Un poco más abajo se ubicaron las otras dos representantes de la Mayor de las Antillas, la Maestra Internacional (MI) Yaniet Marrero y la veterana GM Vivian Ramón, quienes totalizaron 6,5 unidades y compartieron los puestos del cinco al siete con la GM anfitriona Carolina Luján.

En lo personal, me sorprendió lo de Yaniet, quien tenía la posibilidad de lograr su tercera y definitiva norma de Gran Maestra y no lo logró, además de que perdió varios puntos en su ELO. Lástima, porque esta parecía su temporada consagratoria.

En fin, que estos pobres desempeños de las cubanas abrieron las puertas del podio a las MI Saraí Sánchez, de Venezuela, y Marisa Zuriel, de Argentina, quienes finalizaron igualadas en la cima con ocho unidades. Al aplicarse el sistema de desempate, Sánchez se quedó con el título del certamen, pero hubo que efectuar una serie de partidas rápidas para definir cuál de las dos obtenía el único boleto mundialista en disputa, y ganó Zuriel.

Detrás de las líderes se situó la GM local Claudia Amura (7,5 puntos), quien redondeó una buena actuación y se quedó con el tercer lugar.

Así, solo una cubana estará presente en el campeonato mundial de 2008: la GM Maritza Arribas, quien obtuvo su plaza en junio pasado al imponerse en el torneo zonal.

Lo he escrito otras veces, pero no es ocioso reiterarlo, porque en ocasiones hay que tocar duro algunas puertas para que se abran de un tirón: nuestro ajedrez femenino necesita un espaldarazo. Esto es, un circuito doméstico que incluya varios torneos de cierto nivel, una preselección nacional más amplia y con entrenamientos sistemáticos, o cualquier otra iniciativa que ayude a las muchachas a ampliar sus horizontes.

Claro que ellas tampoco pueden acomodarse y precisan ser más emprendedoras, pero primero hay que llevar el río a la montaña, y no al revés.

 

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