Santiago de Cuba venció nuevamente a Pinar del Río

Autor:

Raúl Arce

La ofensiva santiaguera parece irrefrenable para los pinareños. La serie va ahora al Capitán San Luis, para disputar hasta tres pleitos más

Santiago de Cuba.— Se jugó en el estadio Guillermón Moncada, y el equipo anfitrión venció nuevamente a Pinar del Río en la final beisbolera 2008 (nueve carreras por dos), pero los gritos de ¡Beijing, Beijing! acompañaron cada lance exitoso de los hombres de Antonio Pacheco.

Los visitantes marcaron en el inning de apertura, cuando Castillo pegó hit al campo corto, Padrón lo adelantó mediante toque de sacrificio, y arribó a la goma con el doble de Valdés por el ala izquierda, lo que condujo a la sorprendente sustitución del abridor oriental, Alberto Bicet.

Yaumier Sánchez irrumpió como relevista, mató la intentona —pese a transferir a Peraza—, y de inmediato llegó la respuesta de los locales, pues Pedro Luis Lazo golpeó a Olivera, y Meriño sacó la pelota por su mano.

Los de Jorge Fuentes insinuaron una amenaza en el segundo acto, cuando llenaron las almohadillas —doble de Otaño, sencillo de Norlis y boleto a León— pero Yaumier retiró a tres hombres, el último gracias a una buena jugada del torpedero Navas.

Se inició entonces un breve duelo entre los ocupantes de la lomita, porque el hombre más ganador de la pelota cubana retiró a ocho contrincantes, y su par santiaguero anulaba a nueve en fila. Sin embargo, un cohete de Meriño, seguido por jonrón elevadísimo de Bell, aumentó la pizarra hasta 4-1.

La quinta, por una gestión absolutamente personal de Maikel Castellanos, sobrevino en el quinto episodio: toque de hit, robo, avance a tercera con un mal viraje de Lazo, y aterrizaje en la goma con el tercer strike en contra de Navas, que derivó en un wild.

Y para clavar el ataúd, hit de Poll y cuatriesquinazo de Hurtado, en un sexto inning que por primera vez en el juego concluyó con el espigado tirador visitante dirigiéndose cabizbajo hacia la cueva. Frente al sustituto Rogelio García, otro vuelacercas de Bell —su número 36 del año— con Meriño por delante.

Bueno, y ¿por qué ¡Beijing, Beijing!? Simplemente, los aficionados aquí confían en la presencia de Meriño, Bell y algún santiaguero más en la selección olímpica criolla.

Hacia el oeste

Occidentales y orientales —mantuvieron incólumes sus alineaciones abridoras durante dos noches— salen hoy de la Ciudad Heroína, rumbo al Capitán San Luis, para disputar hasta tres pleitos más.

Aunque Pinar del Río protagonizó una formidable remontada en la semifinal contra Sancti Spíritus, la endemoniada ofensiva santiaguera parece irrefrenable para ellos.

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