El voleibol cubano no está en crisis

Afirma Justo Morales, quien dirige el área de capacitación en la Confederación NORCECA que este deporte en Cuba se encuentra en una etapa de tránsito

Autor:

Ricardo Quiza

Justo Morales dirige actualmente el área de capacitación en la Confederación NORCECA. Justo Morales es un nombre de referencia cuando se habla de voleibol, en Cuba y fuera de ella. Actualmente, para no ir demasiado lejos, dirige el área de capacitación en la Confederación NORCECA (Norte, Centroamericana y del Caribe) de la Federación Internacional.

Justo se acercó a esta disciplina allá por los años 1956-1957 en el Seminario De la Salle, de Santa María del Rosario, en el Cotorro. Pero tomó las cosas más en serio en la cancha del Pepe Barrientos, donde recibió clases de Eugenio George y su esposa Chela, fallecida recientemente.

Jugó hasta que la realidad le demostró que este deporte es para atletas de gran talla. Entonces, por su baja estatura, decidió dedicarse a entrenar. En lo adelante laboró 25 años como preparador en la ESPA juvenil y ocho con nuestra selección masculina. Además, prestó su colaboración en otros países como Argelia. Por cierto, la escuadra femenina de esa hermana nación africana, conquistó recientemente una plaza para los Juegos Olímpicos por primera vez en la historia.

—¿Cómo ves al voleibol cubano en estos momentos?

—Es una etapa de tránsito, de cambios, de ajustarse a la dinámica actual. Pero no hay ninguna crisis, como algunos dicen por ahí. Nuestras competencias nacionales tienen que aumentar la calidad, pero ello requiere que todos los que rodean el espectáculo estén comprometidos, desde el transporte hasta la informática. Por otra parte, hay que topar contra los mejores del mundo. También se impone como soltar los nudos en la metodología y hacer genuino nuestro trabajo, sin miedo, sin copias.

—¿Qué requiere un equipo para ser grande?

—Tener grandes contrarios. NORCECA tiene un área muy grande en la que se juega al voleibol intensamente, de una forma u otra. Yo la divido en tres zonas.

En la primera hay grandes equipos y otros con buena progresión. Veamos: Estados Unidos, Canadá, Cuba, República Dominicana y ahora Puerto Rico, que aceleradamente ha comenzado a incursionar entre los mejores del mundo. En esta zona existen programas, escuelas, científicos y tecnología.

En Centroamérica gusta el voleibol y se han comenzado a desarrollar nuevos programas, con la asistencia estable de técnicos capacitados, sobre todo cubanos. Así han aumentado su nivel países como Guatemala y Costa Rica. México hace un trabajo muy serio actualmente, pero carece del hombre y la mujer con biotipo, así como de estructuras económicas administrativas que apoyen.

La tercera zona incluye a las pequeñas islas. Aquí se necesitan programas y técnicos de avanzada, pero ya hay inquietudes por desarrollar el voleibol. Ellos tienen una reserva deportiva grandísima y Trinidad-Tobago es un ejemplo. Jóvenes de estos países están yendo a estudiar al extranjero y compiten en las ligas nacionales de los países donde recalan.

—¿Cómo se llega a ser un buen entrenador?

—Hay que estudiar y actualizarse constantemente. Pero lo más importante es abrir el corazón. Soy contrario de los gritos. Al panal no se le extrae la miel a puntapiés. Prueba para que veas.

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