Yeimar López pronostica que traerá una medalla olímpica

El campeón panamericano, una revelación mundial de los 800 metros, asegura que su meta es romper el récord del mundo 

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Juventud Rebelde

Yeimar López cree que se encuentra en un momento ideal para lograr muchas cosas. Foto: IAAF CALI, Colombia.— «Viajamos muchas horas en guagua desde Madrid hasta Jerez de la Frontera. Llegué con las piernas cansadas; entrené ligeramente hasta sentirme mejor. Así me presenté en esa carrera que me catapultó hasta el segundo lugar del ranking mundial en los 800 metros y de pronto me sentí el hombre más feliz del planeta. ¿Viste que fácil fue todo...?».

Así vivió el cubano Yeimar López su asombroso registro de 1:43.07 minutos, conseguido en una competencia fácil, donde no tenía presión.

El campeón panamericano, un conversador por excelencia, asegura que su meta es romper el récord del mundo, aunque antes quiere dejar atrás el tope cubano que está en poder de Norberto Téllez desde 1996.

Haber sido antes un corredor de 400 metros le ha beneficiado en esta nueva etapa. «He adquirido más rapidez en los finales y poseo una mejor estructura de la carrera. Lo he aprovechado todo desde que hace siete años llegué al equipo nacional», confiesa.

Mucho sacrificio

Para nadie es un secreto que la vida del atleta de alto rendimiento exige sacrificios inimaginables. Y la de este «guajirito», oriundo de un diminuto paraje conocido por Limones, en el municipio granmense de Buey Arriba, no ha sido la excepción.

«Añoro volver a encontrarme con mi familia. No he visto todavía a mi única hija, que nació el 7 de junio pasado. Y cuando pienso que aún me queda un buen tiempo por Europa y Asia, adonde debo estar hasta finales de agosto, imagínate...».

El mismo día que la pequeña vino al mundo, su papá hacía una breve escala en La Habana, procedente de Chile, tras competir en el Campeonato Iberoamericano en Iquique. «Llamé por teléfono y ella había nacido a las tres de la tarde, pero yo debía continuar viaje hacia Europa para seguir con la preparación», narra Yeimar con nostalgia. «Pero pienso desquitarme con una medalla olímpica», agrega.

Falta todavía

Nuestro entrevistado no oculta que el desempeño en Alcalá de Henares produjo enormes satisfacciones. Sin embargo, no se desespera.

«Todavía no he llegado a la cumbre; no sé si falta mucho o poco por andar, pero transitaré ese camino sin olvidar jamás mis raíces. Tengo bien presente a todos los que alguna vez me dieron una palmada en el hombro», asegura.

Una prueba de 800 metros permite tiempo suficiente para pensar. Nuestro entrevistado va paso a paso, porque lo primero es la concentración para una buena arrancada; luego viene el análisis mental de cómo ejecutar los distintos tramos, y lo mejor de todo es cuando encara los últimos 80 metros con la meta al frente.

«Ahí siempre me vienen a la mente mi mamá Nilda García, mi esposa Katiuska y ahora la pequeña Keyka Mariam. No es un cumplido porque toque decirlo, es la verdad», explica.

Aunque nació en Limones, una zona eminentemente montañosa del oriente cubano, este muchachón vivió allí solamente los diez primeros años de su vida. Luego se fue a vivir a Camagüey, con su mamá y su abuela. Rodeado de tinajones permaneció unos tres años hasta que a los 17 matriculó en la ESPA provincial granmense, una decisión que cambió su destino.

Los límites

Hay quienes piensan que están cercanos los límites del hombre en el deporte; otros estiman lo contrario. ¿Quién iba a imaginar, salvo Julio Verne u otro «loco» de su tiempo, que se consiguieran registros como los actuales en 100 metros, o esas marcas excepcionales de algunos corredores de fondo?

Yeimar opina que nadie está en condiciones de precisar dónde se halla el tope de los hombres y las mujeres en el deporte. Por eso él cree que se encuentra en un momento ideal para lograr muchas cosas.

«Estoy en condiciones de implantar una nueva marca nacional y superar el registro de 1:42.85 minutos de Norberto Téllez; y sé también que después caerá el fabuloso récord mundial de 1:41.11, en poder del legendario Wilson Kipketer», pronostica.

«¿Qué cómo soy? Vamos a ver: fuera del atletismo no tengo muchos amigos y mi carácter es fuerte, quizá más acorde a una persona con más edad.

«¿Recuerdos? Algunos malos. No se me olvida que mi hermana Ana López llegó a los Juegos Olímpicos de Atenas 2004 como integrante del relevo corto, pero se lesionó y poco después causó baja del equipo nacional. Entre los buenos está el título en los Juegos Panamericanos de Río de Janeiro.

«¿El final? Estoy convencido de que apenas me restan cinco años como atleta en activo. No he analizado la posibilidad de matricular en los 1 500 metros. Tal vez llegue hasta los Juegos Olímpicos de 2012 en Londres, pero este año es mío y estoy confiado como nunca antes.

«¿Planes? Después de correr aquí en Cali, este domingo, el relevo de 4x400 metros, retornaré a Europa para estar el próximo día 13 en el Súper Grand Prix de Atenas. Y quiero darle a mi pueblo una medalla olímpica, porque se lo merece. Escribe ahí que estoy muy orgulloso de ser cubano».

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