Oro parecía, plata no fue - Deporte

Oro parecía, plata no fue

Las opciones de regresar a lo más alto del podio de las Morenas del Caribe desaparecieron, pero nos queda la posibilidad de repetir el bronce de hace cuatro años

Autor:

Raiko Martín

BEIJING.— De la euforia a la contrariedad. A los cubanos presentes este jueves en el Gimnasio Capital de Beijing se nos ahogó el grito de victoria al ver caer en semifinales a nuestro equipo femenino de voleibol.

Su desempeño en la etapa preliminar nos hizo rememorar aquellas tres últimas Olimpiadas del pasado siglo, pero despertamos con el mal sabor de este tropiezo frente al elenco estadounidense, el mismo que días antes se había rendido ante el juego casi perfecto de las discípulas de «Ñico» Perdomo.

El final no podía ser otro, pues tan diferente como el día y la noche fue la actuación de las cubanas entre un partido y otro.

Si en el categórico triunfo durante la fase clasificatoria nuestras muchachas exhibieron un saque preciso y efectivo, esta vez el servicio fue mayoritariamente responsable de los 29 errores que aportaron puntos a las norteñas.

Sin dudas, el equipo técnico estadounidense nos pasó por el «somatón». No por gusto se empecinaron en hacer recibir a Rosir y a Nancy, y la estrategia le rindió enormes dividendos. Ni ellas, ni el resto del equipo, supieron descifrar un saque milimétricamente dirigido, que les impidió articular la ofensiva necesaria para derrotarlas.

Y para colmo de males, Yumilka Ruiz, esa chispa imprescindible que enciende nuestros motores, no tuvo su mejor día.

Así, el final de la segunda parte de la película se hizo predecible. Sin embargo, nos sorprendió la holgura de la pizarra, sobre todo en los dos últimos parciales, cuando el desconcierto se enquistó en nuestras filas e hizo imposible la remontada.

«A este nivel no se puede aspirar a la victoria sin efectividad en el saque y el recibo», dijo Perdomo, categóricamente, al resumir las claves de la derrota.

Así, las opciones de regresar a lo más alto del podio desaparecieron, pero nos queda la posibilidad de repetir el bronce de hace cuatro años. Será otro «remake» contra China, que no pudo sostener su corona ante el empuje de las brasileñas.

Ese duelo de mañana, volverá a desvelarnos. Un triunfo, más allá de las medallas, llegaría como el mejor bálsamo para quienes pueden estar asistiendo a sus últimos Juegos Olímpicos. Pienso en Yumilka, en Zolia Barros, y hasta en el profesor Eugenio, un trío que nos ha dado glorias enormes.

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