Transmisiones en «onda corta»

Para muchos medios de comunicación, los Juegos Paralímpicos de Beijing no fueron noticia. Ello es parte de la discriminación hacia las personas con discapacidad

Autor:

Juventud Rebelde

La canadiense Chantal Petitclerc conquistó cinco títulos en Beijing. Foto: AFP Sin mucho ruido, concluyeron en la ciudad de Beijing los XIII Juegos Paralímpicos. Allí, varios cientos de personas se consagraron como héroes y realizaron hazañas dignas de todos los elogios.

Instalaciones repletas, lluvia de récords y un gran espíritu competitivo confirmaron el mensaje de los Juegos para buscar un mayor reconocimiento social hacia las personas discapacitadas. Así lo demostró la ceremonia de clausura de la magna cita, pues los presentes en el emblemático estadio Nido de Pájaro «escribieron» una carta para el futuro, cargada de sueños y esperanzas.

Sin embargo, en muchos medios de comunicación, la cobertura de este evento apenas fue reflejada como un apéndice de los Juegos Olímpicos, a pesar de que el Comité Paralímpico Internacional declaró que los tiempos de transmisión constituían un récord.

Aquí mismo, aunque los cubanos pudimos disfrutar por televisión de todas las actuaciones de nuestros atletas en Beijing, resulta evidente que durante los Juegos Paralímpicos el despliegue informativo fue mucho menor. Claro, la delegación criolla fue muy reducida y participó en solo cinco deportes.

No obstante, con solo 31 atletas, se obtuvieron 14 medallas, para un altísimo índice de eficiencia. Además, cuatro de las cinco coronas fueron récords, de ellos tres mundiales y uno paralímpico. Entonces, estamos en deuda con estos colosos del músculo, quienes demostraron su valía en todo momento.

Récords y silencios

En Gran Bretaña, país que ocupó el segundo lugar del medallero por detrás de China, la multinacional British Broadcasting Company (BBC), señaló un promedio de audiencia de 400 000 televidentes durante sus transmisiones diarias de aproximadamente una hora. Me parece que son pocos los televisores encendidos para 60 millones de habitantes...

Lo mismo sucede con el rating mundial de la ceremonia de apertura, donde se calcularon unos 2,7 millones de personas frente a la pantalla chica, cifra minúscula ante los más de

4 000 millones de espectadores que tuvo la ceremonia de inauguración de los Juegos Olímpicos convencionales.

Otros, incluso, se negaron a transmitir la epopeya paralímpica. Televisión Española (TVE), por ejemplo, alegó «problemas económicos».

El escándalo estalló entonces en la nación ibérica y se ensanchó con una carta enviada por el presidente de la corporación mediática, Luis Fernández, a su homólogo del Comité Paralímpico Español, Miguel Carballeda.

En la misiva, Fernández justificaba la decisión de recortar la cobertura con respecto a la de Atenas 2004, según un reporte de Servimedia.

La intención de TVE, titular exclusivo de los derechos, era emitir un resumen diario de una hora en Teledeporte, así como un extracto de cinco minutos en otro canal. Así, no se ofreció ninguna retransmisión de los Paralímpicos en cualquiera de los canales.

Sin embargo, en el presupuesto de este año, la corporación solicitó al Gobierno una subvención extra de 50 millones de euros para afrontar la cobertura de los Juegos Olímpicos de Beijing, un acontecimiento deportivo que prometía audiencias millonarias. Además, el recorte económico no ha llegado a otros deportes, como el motociclismo o el fútbol, muy populares en España.

Para que se tenga una idea, TVE compró en esta temporada los derechos de las motos por un precio mucho más elevado de lo que había pagado en anteriores campañas. Y compró los partidos en directo de la Liga de Campeones de fútbol a partir del período 2009-2010.

Las continuas protestas por la marginación de los Juegos Paralímpicos hizo declarar a Luis Fernández que el evento «gozaría de la cobertura que la sociedad española esperaba de una televisora pública».

Pero no solo en Europa la cosa se puso «fea» para los atletas discapacitados. Del otro lado del océano Atlántico, Universal Deportes —una compañía multimediática dedicada a deportes de aficionados a lo largo del año, copropiedad del gigante corporativo estadounidense NBC Universal e InterMedia Partners—, el Comité Organizador de Beijing 2008 y el Comité Paralímpico Internacional anunciaron un acuerdo por el cual la cadena proporcionaría la cobertura de los Juegos a través de la televisión, Internet y la telefonía móvil, algo inédito hasta el momento.

El australiano Matthew Cowdrey sacó ocho medallas. Foto: Reuters Era una interesante propuesta que aspiraba a llevar el deporte hasta los más recónditos lugares en el marco de unas olimpiadas tan especiales por su significado. Sin embargo, la emisión de los Juegos Paralímpicos en Universal Sports se iniciará el ¡8 de octubre! (¿¿!!!??), y durante los siete días siguientes se darán tres horas de cobertura.

Un resumen diario también estaría disponible en el sitio oficial del equipo paralímpico de los EE.UU. con «pequeños videos», fotos y alguna que otra noticia. Y a partir de 2009, esta web pondrá varios resúmenes de los Juegos.

Ante tanta demora, solo se me ocurre una sola conclusión: los atletas discapacitados no tienen el mismo despliegue informativo porque no encajan con el modelo de publicidad al que son sometidos los atletas convencionales en el mundo entero. Ellos, por tanto, no «venden». Y eso tiene un único nombre: discriminación.

Quizá si la bella atleta canadiense Chantal Petitclerc hubiera tenido sus dos piernas, sus cinco títulos en el atletismo, con dos récords mundiales y otro paralímpico, serían tan famosos como los de Usain Bolt. También las ocho medallas que sacó el nadador australiano Mathew Cowdrey (cinco de oro y tres de plata), amputado de miembro superior, tendrían el mismo valor para los medios que las del nadador estadounidense Michael Phelps en los Juegos Olímpicos.

Si no podemos hacer otra cosa, al menos pensemos en estos contrastes. Pero sería buenísimo cambiar la historia.

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