Industriales, del mito a la realidad

Autor:

Juventud Rebelde

JR ofrece a sus lectores un análisis comparativo de la actuación del equipo Industriales en esta contienda y en la historia de la pelota cubana

La noche del martes fue extraña en la capital: jugaban Industriales y Santiago de Cuba, había transmisión televisiva desde la Ciudad Heroína, y en muchos hogares ni se discutió a la hora de cambiar el canal y poner la novela. Así me lo contaron de buena tinta unos amigos y yo mismo pude comprobarlo mientras caminaba hacia la redacción del diario, acompañado por un silencio revelador.

Con esos truenos, me siento obligado a cumplir el encargo de algunos lectores y analizar si es esta la peor actuación de los Industriales en la historia de la pelota cubana. Claro, todavía pueden pasar muchas cosas en los 29 juegos restantes —no incluyo el de anoche, como siempre, por la tiranía del cierre en la edición—, pero nunca viene mal echarle un poco de leña al fuego.

Según el archivo inagotable del estadístico Benigno Daquinta, después de coronarse en 1973, los azules de la capital terminaron en el noveno lugar, entre 14 equipos, en la campaña de 1974. Entonces ganaron 39 juegos y perdieron otros tantos, en un calendario de 78 partidos. El Habana de Jorge Trigoura fue campeón ese año, con 52 éxitos y 26 fracasos.

Sin embargo, en 1979, Industriales tocó fondo y concluyó en el lugar 12 entre 18 equipos. Esa fue, hasta el momento, su única temporada con más derrotas que victorias (22-27). Eran 51 juegos, pero los azules tuvieron dos choques pendientes. Aquel año triunfó Sancti Spíritus (39-12).

Desde entonces, Industriales sumó cinco cetros. El primero llegó en 1986, con Pedro Chávez en el puesto de mando, tras aquella épica final contra Vegueros, decidida por el recordado jonrón de Marquetti frente a Rogelio.

Volvieron a ganar diez años después, dirigidos por Pedro Medina, y luego tres veces con Rey Vicente Anglada (2003, 2004 y 2006). Esa es la historia más reciente, pero en el recuento debemos sumar también los cuatro diamantes azules en la década de los 60 (1963, 1964, 1965 y 1966), siempre con Ramón Carneado como manager.

Eso los convirtió en uno de los equipos emblemáticos de la pelota cubana, junto a Vegueros (o Pinar del Río), Santiago de Cuba y Villa Clara (o Azucareros). También lo fueron Henequeneros y Citricultores, pero lamentablemente el béisbol matancero un día torció el camino. Ojalá vuelvan aquellos años felices.

No llovió en Matanzas

Algunos aficionados de Matanzas nos llamaron sorprendidos porque publicamos que el juego del martes en la Atenas de Cuba había sido suspendido por lluvia. Fue la información reflejada en la web oficial del béisbol cubano, que es referencia obligada para los periodistas.

Pero no cayó ni una gota de agua en la capital yumurina y la suspensión se produjo por fallas en el alumbrado. Alguien se equivocó por el camino y periodista y lectores pagamos los platos rotos. Esperamos que no suceda de nuevo.

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