Voleibolistas cubanos podrían lograr este fin de semana clasificación para la final de la Liga

Para ello tendrán que derrotar dos veces a los búlgaros, quienes han mostrado en la competencia un nivel de juego inferior al habitual

Autor:

Raiko Martín

Tras asumir con éxito la complicada travesía por la ciudad rusa de Khabarovsk, la escuadra cubana enrumba hacia el balneario búlgaro de Varna con el objetivo de someter durante el fin de semana al elenco local, y de paso acercarse aún más a la final de la presente Liga Mundial, con sede en Belgrado.

Si la barrida frente a los balcánicos durante el estreno fue, en su momento, una proeza, repetir la dosis es ahora la meta. Amén de la calidad probada de los rivales de turno, lo cierto es que no han logrado comportarse a la altura de su palmarés. Incluso, han cedido frente a los japoneses, sin dudas los menos potentes en el grupo C.

No obstante, lo sucedido en La Habana durante la primera semana, y luego la aplastante demostración frente a los rusos en el más reciente duelo, nos da confianza para regresar a una final de Liga.

Aún con la fase conclusiva al doblar de la esquina, el «mapa» de la capital serbia presenta algunas zonas oscuras que pudieran despejarse durante los próximos días.

Solo un soberano descalabro dejaría a Brasil fuera del trono en el grupo D, pues su balance de 7-1 y sus 21 puntos marcan la pauta del torneo. Le restan cuatro partidos frente a Venezuela, un equipo joven y prometedor, pero que solo ha salido airoso en una de sus ocho presentaciones.

También los monarcas olímpicos estadounidenses —vigentes titulares de la Liga— parecen tener las coordenadas de Belgrado, pero su arribo dependerá mucho del próximo match con Italia, que ha recuperado terreno tras un tibio inicio. Los norteños se impusieron en los dos primeros duelos particulares, y tienen la ventaja de cerrar el calendario frente a China, el más débil del grupo A.

Más complicadas parecen las cosas en la llave B, con Serbia encaramada en la cima, pero con espacio seguro en la final por su condición de anfitriona. En caso de que los serbios conserven su sitio, la puja por el segundo escaño entre Argentina, Francia y Corea del Sur se presenta encarnizada. Los gauchos pueden ahora tumbar a los líderes, pero es una tarea difícil, y todo apunta a que nada estará dicho hasta el último minuto.

Sea cual sea el desenlace, muy reñida será también la definición del equipo beneficiado por el wild card, toda vez que —contrario a lo acostumbrado— las bases de este torneo establecen textualmente su asignación al mejor segundo lugar de la etapa preliminar.

Según lo estipulado por la Federación Internacional, los seis finalistas serán divididos en dos grupos de tres equipos, que se enfrentarán entre sí. Los dos primeros de cada llave avanzarán luego a una semifinal cruzada, y los terceros se enfrentarán por el quinto escaño.

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