Cae Cuba ante Estados Unidos 3-5 en Copa Mundial de béisbol

Ahora los criollos necesitan vencer este viernes a Canadá, en la histórica ciudad de Florencia, para aspirar a la revancha y al título de la Copa Mundial

Autor:

Juventud Rebelde

NETTUNO.— Como ha sucedido en los últimos tiempos, la selección cubana de béisbol no bateó en el juego bueno y cayó anoche frente a Estados Unidos, cinco carreras por tres. Ahora los criollos necesitan vencer hoy a Canadá, en la histórica ciudad de Florencia, para aspirar a la revancha y al título de la Copa Mundial.

El choque transcurrió sin interrupciones, a pesar de la lluvia que acarició durante el día a esta bohemia ciudad costera, rodeada por el mar Tirreno. Pero fue solo para frío y mucha gente vino en la noche al estadio.

Los norteños sacaron las uñas en el primer capítulo, pues Trevor Plouffe se embasó por error de Olivera y anotó con el doble de Ike Davis, en jugada de corrido y bateo. Luego, el zurdo Maikel Folch aflojó en el tercero y permitió otras dos carreras.

Parecía un inning tranquilo, pero la pesadilla comenzó después de dos outs, cuando Folch le dio boleto a Davis, sin tirar apenas un strike. Seguidamente, puso en tres bolas a Terry Tiffee y este se acomodó para mandar la pelota por encima de las cercas.

Tampoco entró «fino» el relevista Yadier Pedroso, quien le regaló pasaporte gratis a Pedro Álvarez y aceptó cañonazos consecutivos de Josh Kroeger y Jason Castro. Por suerte, después corrigió el tiro y caminó sereno hasta el octavo, con siete ponches.

Para cerrar fue llamado el avileño Vladimir García, quien vino demasiado predecible, como en los play off de la Serie Nacional, y permitió el puntillazo. Solo con velocidad no se gana en ninguna pelota.

Sin embargo, la culpa de la derrota no puede cargarla el pitcheo, sino la poca ofensiva. Estados Unidos abrió con el zurdo Trevor Reckling, quien tiró una entrada sin problemas, pero abandonó en el segundo episodio por dolores musculares.

No obstante, tampoco se bateó frente al relevista Lucas Harrell. El derecho permitió un solo hit en cuatro entradas y aseguró su tercer triunfo del torneo.

Con 53 lanzamientos hacia el plato —32 de ellos en zona buena—, el manager estadounidense optó por sustituirlo y abrió la caja de Pandora. Así, tras una entrada fácil, el veloz derecho B. J. Rosenberg se ablandó en el séptimo con el jonrón de Michel Enríquez.

Después, le dio boleto a Cepeda y permitió cohete de Despaigne, más un doble de Yulieski que puso el juego 4-2. Finalmente, boleó también a Céspedes, aunque el último lanzamiento estuvo en la zona de duda.

Entonces llamaron al zurdo Cedrick Bowers, porque venía al bate Borrero, y el manager cubano envió a Peraza como emergente. Pero el cañón pinareño llegó frío, y bateó para doble play.

De todas formas, aún quedaba pólvora con el marcador cerrado 4-3 y Lombillo se jugó otra carta: José Dariel Abreu en lugar de Pestano. Pero el zurdo norteño ya había hecho su trabajo y fue sustituido por el derecho Ehren Wassermann, quien dominó al cienfueguero con un solo lanzamiento.

Fue un cubo de agua fría, aunque en el octavo hubo otro conato. Ahí Cepeda produjo para doble play y todos supimos que la suerte estaba echada.

En general, el equipo estadounidense se vio mejor sobre el terreno. Para ganarle hay que jugar muy bien, sin dejar ventanas abiertas. No por gusto ellos llevan 12 victorias en línea.

Ahora la tarea de Cuba es vencer a Canadá, otro conjunto lleno de zurdos que anoche apaleó 11-5 a Holanda. Aún con una derrota podemos estar en la final, si pierde Puerto Rico frente a Australia, pero mejor evitamos esas cuentas.

Los boricuas resucitaron con su éxito de 8-2 sobre Taipei de China y saben lo que se juegan contra los australianos, quienes cayeron 9-4 frente a Venezuela.

La tabla de posiciones muestra a Cuba con cuatro triunfos y dos reveses, un paso por delante de Puerto Rico (3-3) y Holanda (3-3). Solo Venezuela (1-5) no tiene chance.

En la otra orilla navega Estados Unidos (6-0), separado de Canadá (4-2). Cierran Australia (2-4) y Taipei de China (1-5).

Veremos cómo termina esta novela, que lo dejó todo para el final. Ojalá el equipo cubano saque la garra de antaño, porque es hora de cargar al machete.

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