Vladimir García, ¿abridor o cerrador?

Es contraproducente que un lanzador de cierre se convierta en abridor sin una preparación previa

Autor:

Juventud Rebelde

Hace unos días critiqué la aparición del supersónico avileño Vladimir García como abridor y el pasado martes toda Cuba lo vio encarar ese papel gracias a las cámaras de televisión. El muchacho pasó la prueba con acierto, nada menos que frente a Sancti Spíritus, y desde entonces se suceden las burlas de algunos lectores en mi buzón electrónico.

«Los técnicos saben lo que hacen», sugieren algunos mensajes cargados de ironía. Por supuesto, no faltaba más. Pero esto no es una guerra y tampoco los periodistas somos de otra galaxia.

Por mi parte, sigo pensando que utilizar a Vladimir como abridor es contraproducente. Al menos por ahora. A la larga, el «tira y encoge» puede perjudicarlo.

En ninguna otra liga del mundo un pitcher cerrador se convierte en abridor de la noche a la mañana, como si no importara la preparación previa al campeonato. Estamos en la mitad del torneo y Ciego de Ávila debe clasificar sin problemas, así que no veo justificación para un «bandazo» de este tipo.

Ni siquiera por la baja de Alfredo Unzué, o la lesión de Valeri García. Quizá sea preferible darle la pelota a un novato y quemar otras naves.

En teoría cualquiera puede «poner un parche», pero la especialización existe en el béisbol. Durante su corta carrera, Vladimir acumula 65 juegos salvados y ya es el quinto de todos los tiempos en este casillero. Ha iniciado solo cinco partidos y tiene 145 relevos, según el archivo de nuestro estadístico Benigno Daquinta.

El habanero José Ángel García ha salvado más juegos que nadie en el béisbol cubano (122). Se trata de un verdadero especialista, con solo cinco aperturas en su expediente.

También se abrieron paso como relevistas, contra viento y marea, el pinareño Orestes González y el villaclareño Yolexis Ulacia, por solo citar dos casos que enseguida vienen a la mente. Este último tiene una sola apertura en toda su carrera.

Una excepción fue el tunero José Miguel Báez, quien salvó 55 juegos y relevó 258, pero abrió en 283 ocasiones. También eran otros tiempos.

En fin, solo pido mesura, si es posible, con algunos atletas jóvenes de mucho futuro. Precisamente por el pitcheo, se me antoja que 90 juegos son demasiados para el actual formato del campeonato. ¿Seguiremos dando tumbos el año que viene?

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