Frases famosas en los Mundiales de fútbol

La frase más mediática y misteriosa fue pronunciada por el defensa italiano Marco Materazzi durante el último partido del Mundial Alemania 2006. Con ella se ganó un cabezazo del francés Zinedine Zidane, junto a los titulares y el acoso de los medios de comunicación de medio mundo

Autor:

Raiko Martín

Hace unos días, el técnico argentino Diego Armando Maradona anunció al mundo su intención de pasearse desnudo por el Obelisco —emblemático monumento de Buenos Aires—, si la selección albiceleste se consagraba en el Mundial de Sudáfrica.

Esta fue la más reciente, pero no la única frase estremecedora del polémico ex jugador que jamás ha tenido «pelos en la lengua». Ya al término de las eliminatorias, Maradona se ganó una suspensión temporal de la FIFA por las palabras subidas de tono que dedicó a una prensa argentina extremadamente crítica durante el proceso clasificatorio.

Además, sus «Me cortaron las piernas», cuando fue marginado por doping del torneo de Estados Unidos 1994, y «un poco con la cabeza y otro con la Mano de Dios», para explicar el primer gol que anotó a los ingleses en México 1986, forman parte del amplio glosario de expresiones trascendentales surgidas al calor de las citas universales.

Entre ellas existe una tan contradictoria como sensible, pronunciada por el portero húngaro Anta Zsabo después de perder la final de Francia 1938. «Estoy feliz por la derrota. Los cuatro goles que permití salvaron 11 vidas» dijo entonces. Zsabo sabía ya del telegrama que Mussolini había enviado a los jugadores italianos con la frase «Venced o morir».

Otras llevan un verdadero sentido poético, como la del uruguayo Juan Alberto Schiaffino, autor del primer gol de su equipo en la final de Brasil 1950. Aquel día dijo «Fue la primera vez que escuché algo que no fuera ruido. Escuché el silencio».

Algunas llevaron implícitas sorprendentes confesiones como la del técnico local George  Raynor en la final de Suecia 1958, cuando declaró que «los brasileños eran tan buenos que temía ponerme a animarlos».

También las hubo de reconocimiento y un ejemplo lo puso Franz Beckenbauer, después de asegurar que «Cruyff era mejor jugador, pero yo fui campeón del mundo». De esa forma intentó zanjar el debate sobre la injusticia del triunfo de su Alemania ante el brillante fútbol que los holandeses exhibieron en las canchas germanas en la edición de 1974.

Pero sin dudas, la frase más mediática y misteriosa fue pronunciada por el defensa italiano Marco Materazzi durante el último partido del Mundial Alemania 2006. Con ella se ganó un cabezazo del francés Zinedine Zidane, junto a los titulares y el acoso de los medios de comunicación de medio mundo.

La lista de enunciados célebres en Mundiales es tan larga como variada, y seguirá creciendo. Con Maradona en Sudáfrica, la tarea parece estar garantizada.

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