25 °C «Quiero irme y dejar una buena impresión en los seguidores del baloncesto», confiesa a Juventud Rebelde el experimentado matancero Allen Jemmott
Excelente movimiento del balón, disciplina táctica, rapidez y efectividad son características imprescindibles para el buen rendimiento de un baloncestista. Algunas de ellas distinguen al matancero Allen Jemmott, uno de los referentes del deporte de las cestas en Cuba desde hace rato.
Jemmott, oriundo del municipio matancero de Pedro Betancourt y apodado la Máquina por su calidad, es dueño de la mayor cantidad de canastas de tres puntos para un partido en la Liga Superior (10). Además, junto a Yoan Luis Haití y Andy Boffil es uno de los más «experimentados» —prefiere este adjetivo al de veterano— en la escuadra nacional.
Precisamente la tricolor intervino en el fuerte torneo Centrobásket, del 5 al 11 de julio pasado, donde el yumurino resultó una pieza clave. Entrar en su mundo fue el objetivo de esta entrevista. Entonces el desafío quedó planteado y lo asumí como una pelea «de león a mono» sobre un rincón del tabloncillo. Pero al menos tenía el saque en mi poder.
—¿Hay desconfianza por la gran cantidad de jóvenes?
—El día que desconfíe de mis compañeros dejaré de ser capitán de la selección nacional y como conjunto nada saldrá bien. Si ellos están ahí es porque tienen calidad y pueden hacer caminar el equipo. Hay muchas ganas, voluntad y confianza… el resto es echar canastas.
—¿Sin topes hay victorias?
—No es fácil ganar si haces un entrenamiento de laboratorio. Las variantes defensivas y ofensivas solo se ven concretadas en el juego y eso no puede faltar. Si no se topa, no se gana, esa máxima es antigua en el deporte y en especial en el baloncesto. En eso no tenemos mucha suerte.
—¿Qué te falta por lograr en el baloncesto?
—Mucho, cada atleta siempre quiere más aunque lo gane todo. En mi caso, las deudas están en los resultados. Hubiera querido participar y ganar unos Juegos Olímpicos o un mundial, pero aún estamos lejos del primer nivel.
—¿Paradigma para los nuevos?
—No me siento como tal. Además, no soy el único experimentado, pero sí trato de ayudar a todos los que lo necesiten. Llevo varios años en este deporte y algunos en la selección nacional. Me ayudaron mucho cuando comencé y ahora me toca ese papel.
—¿Se detiene La Máquina Jemmott?
—Lo estoy pensando con más seriedad, aunque no tengo nada definido. Ya se me hace necesario formar mi familia y el cuerpo cada vez necesita más cuidados para aceptar las cargas de entrenamiento. Quiero irme y dejar una buena impresión en los seguidores del baloncesto.
He aquí un ejemplo de un atleta extraclase, que llega al fin de su carrera con más penas que glorias, militando en un equipo como Matanzas, cuyos resultados se derivan más del carácter y combatividad que de un real potencial deportivo en el basquet. Honor a La Máquina, que a pesar de los pesares ha sabido echarse encima con dignidad al Matanzas y a la selección nacional. Artículo más que merecido para este atleta. Lamento mucho, aunque comprendo, su posible retiro.
Es una pena perder la presencia de Allen de nuestro campo de juego la mejor estrella de la Atenas de Cuba Matanzas , pero bueno le deseamos lo mejor y esperamos que le pase su experiencia a las futuras generaciones , te queremos Allen
orgullo matancero, es una pena que ni siquiera en el Centrobasquet pudo llegarle una medalla internacional.
No hay adjetivos para describir al mejor baloncetista de Cuba. Sabiendose pieza fundamental en el Cuba, donde es capitán hace varios años, sin embargo juega los torneos de ascensos como si su vida estuviera en juego en los 40 min que permanece en la cancha, que amor por la camiseta de Mtzas y que respeto para el publico que lo sigue, es una lastima como dice Hector y Carlos que sus resultados deportivos no hayan ido a la par de su calidad como deportista. Creo que deberiamos hacerle una estatua cuando reconstruyan la Aurelio Janet. Seria una pena que se retirara, todavia da para un poquito más, de todas formas cualquiera se su desicion nadie podrá criticarlo, por personas como Allens es un orgullo decir soy matancero.
Jemmott opina que no es fácil ganar si se hace un entrenamiento de laboratorio. Foto: Armando Hernández