Despedida especial para el máximo goleador del fútbol en Guatemala

Juan Carlos Plata deja el terreno tras 20 años de carrera. Acerca de 15 mil personas acudieron el domingo al estadio capitalino Mateo Flores, para verlo correr tras el balón por última vez

Autor:

Juventud Rebelde

GUATEMALA, enero 10.—El día será hoy distinto para Juan Carlos Plata, tras 20 años de carrera y una despedida especial a quien será por muchos más el mayor goleador en la historia del fútbol en Guatemala, según PL.

La cancha del estadio capitalino Mateo Flores, sede de su único equipo en las dos décadas, Municipal, recibió el domingo a una multitud de admiradores calculada en 15 mil para verlo correr tras el balón por última vez.

Como para no perder la costumbre, el "Pin" marcó uno en el simbólico partido de los rojos frente a una selección denominada Estrellas de Plata, y de valer para su récord personal se sumaría a los 411 tantos de por vida.

El tradicional número 15 en su camiseta ondeó por vez postrera entre las huestes de Municipal, pues desde ahora pasará a las vitrinas de la historia del club y nadie más podrá usarlo.

Los llevaré a todos en el corazón y muchas gracias por el apoyo que me brindaron todo el tiempo, dijo al finalizar el choque quien dedicó la mitad de su existencia al deporte preferido de los guatemaltecos.

Nacido en esta urbe el 1 de enero de 1971, casado y con tres descendientes, Plata deja una ficha extensa por haber ganado de todo con el once escarlata, desde campeonatos nacionales hasta lides coperas, y varios éxitos en el ámbito internacional.

Pero se va, según confesó, con la frustración de no haber estado con la selección en una Copa del Mundo, a pesar de tres intentos en fases eliminatorias.

En 2009 parecía que cerraba su trayectoria profesional, por la incertidumbre en torno a la eventual extensión de contrato con Municipal.

Como para corroborarlo, el presidente Alvaro Colom le entregó la Orden del Quetzal en grado de Caballero, en reconocimiento también a su destacado comportamiento ciudadano.

No obstante, lo dejaron jugar la final del torneo Clausura y con dos goles contribuyó a levantar el máximo trofeo, actuación que le valió permanecer una temporada adicional.

En el Apertura de 2010 los rojos llegaron nuevamente a la etapa definitoria como el mejor equipo en la clasificación, pero el 19 de diciembre pasado cedió en dramático desenlace decidido por penales, uno de ellos, el 411, marcado por el veterano.

De ahora en adelante, volcará su pasión por el fútbol en generaciones de futuro con su escuela Pinbol, donde tratará de hacer cumplir los sueños de cientos de niños.

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