Fructífero intercambio con entrenadores japoneses

Especialistas nipones que permanecieron en Cuba por cerca de un mes transmitieron experiencias a la vez que tomaron lo bueno de nuestra pelota

Autor:

Antonio Díaz Susavila

De muy productivo valoró el Comisionado Nacional de béisbol, Higinio Vélez Carrión, el intercambio de técnicos japoneses y locales, en La Habana y Santiago de Cuba, el mes precedente.

«Se vieron cosas novedosas. Ellos muy modestos, muy sencillos, admiradores del béisbol cubano, dejaron claro que la intención era la reciprocidad que sabía obtendrían», señaló.

Por los visitantes estuvieron Masatake Yamanaka y Atsuyoshi Otake, ex mentores de equipos de las universidades de Hosei y Waseda, respectivamente, y Shinji Inoue, otrora jardinero de los Gigantes de Yomiuri.

Yamanaka era el más conocedor de la selección nacional cubana, luego de actuar como manager del conjunto nipón en los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992, edición ganada por la Mayor de las Antillas.

Por Cuba estuvieron los entrenadores de pitcheo, bateo y defensa de base, y varios de las selecciones élites territoriales presentes en la última Serie Nacional.

«Quizá muchos planteen que los japoneses juegan un béisbol similar al nuestro. Que el béisbol es igual aquí, en Puerto Rico, en Estados Unidos y es verdad, pero hay muchas cosas en que cada béisbol tiene sus secretos, en que cada béisbol hace sus estudios», expresó Vélez.

Llevar leña al bosque

Los nipones dijeron a su arribo que hablar de béisbol en Cuba era como llevar leña al bosque.

Pero, por algo los asiáticos y especialmente los japoneses, que en otros tiempos estuvieron relegados, andan como primeros en el Clásico Mundial y Corea del Sur fue campeón olímpico.

«Nosotros hicimos hincapié en algo que creemos que nos hace falta, que es la concentración de la atención, la persistencia, la constancia, la consagración. No es que los atletas nuestros no sean consagrados, es que ellos (los japoneses) son muy sacrificados y nosotros tenemos que seguir su ejemplo», explicó.

Vélez lo argumentó con el tiempo que trabajan con los lanzadores los asiáticos y la forma en que lo hacemos nosotros, así como por qué son tan precisos en toques de bolas y otras jugadas a diferencia del pelotero cubano de hoy.

«Los japoneses plantean que nosotros somos fuertes y muy rápidos, a diferencia de ellos, por lo que tienen que hacer todo como un reloj», expuso.

«Ellos acercan el punto de contacto del bate al cuerpo en el toque de bola, y nosotros, por el contrario, lo alargamos», dijo Vélez.

«Debemos trabajar más en la tenacidad, la persistencia, la concentración de la atención, la profesionalidad, porque hay quien piensa que profesional es solamente aquel que gana un montón de dinero. No, profesional es un chofer, es un maestro, es un ingeniero, es un médico, es un pelotero que lo hace todo bien en el terreno, además y como cuestión muy importante, tenemos que inculcar a nuestros peloteros hábitos formados en el rigor del entrenamiento diario, en el sacrificio, esa es la única forma de alcanzar la maestría deportiva», especificó.

Fueron muy importantes las demostraciones prácticas en el terreno.

«Entre ambos lo vamos a lograr, fue la frase que emplearon los nipones», confirmación de que en la unidad está la fuerza.

Contentos por el interés, la atención del auditorio con que contaron, los visitantes igualmente señalaron que aprendieron mucho de sus interlocutores.

«Tenemos los medios necesarios para poder hacer llegar a todos nuestros entrenadores y técnicos los asuntos básicos tratados en el intercambio, ya lo estamos haciendo y chequearemos la instrumentación de las enseñanzas y el chequeo de los entrenamientos», recalcó.

Vélez Carrión dijo que ahora queda aplicar correctamente lo aprendido, para que cada día el pueblo disfrute de un mejor béisbol.

Cuba acaba de concluir la edición 50 de la pelota revolucionaria con el triunfo de uno de los grandes, Pinar del Río.

Por estos días se juegan las finalísimas en las categorías juvenil y sub 16 y en breve comenzará el alistamiento de novenas para certámenes como el de Rótterdam, en Holanda, del 23 junio al 7 de julio.

Igualmente están los Juegos del ALBA, en Venezuela, y el Challeger, en Canadá, ambos en julio; el Campeonato del Mundo, en Panamá, en septiembre-octubre y como colofón los Juegos Panamericanos, en México.

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