Mucho más que dos

Las potencias futbolísticas de Sudamérica se dan cita en Argentina para pelear por un trofeo de mucha historia y grandes rivalidades

Autor:

Raiko Martín

Si uno se guiara por las estadísticas, pudiera pensar que la próxima Copa América de fútbol, que comienza el primer día de julio en varias ciudades argentinas, servirá para definir la nación más vencedora en un torneo repleto de historia. Hasta el día de hoy, las federaciones de Uruguay y Argentina guardan 14 trofeos en sus vitrinas.

Pero si uno se fija en las dos últimas ediciones del certamen, y si además tiene en cuenta el protagonismo alcanzado en las más recientes décadas por el fútbol de Brasil y Argentina, terminaría por asumir que volverán a ser estas selecciones las finalistas en la inminente versión.

Afortunadamente, el fútbol trasciende cualquier predicción o tendencia, y sus destinos son impredecibles. Gracias a la magia de este deporte, la próxima versión de este torneo tendrá más de dos candidatos al trono, y solo el 24 de julio, durante la coronación en el estadio Monumental de Buenos Aires, se despejarán las interrogantes.

Grupo A: Argentina y el resto

Si de algo sirvió la historia previa, fue para establecer jerarquías y definir a los cabezas de grupo. Pero además de su condición de sede, Argentina posee méritos suficientes para disfrutar de ese privilegio.

Según consta en los archivos, la selección albiceleste ha ganado seis de las ocho ediciones en que ha organizado el torneo. También es la que más partidos ha ganado (111) y la que más goles ha convertido (422). Además, protagonizó cinco de las últimas diez finales.

Se presenta esta vez ante su público con una escuadra que conserva a varios mundialistas, pero con caras nuevas incorporadas por el actual técnico Sergio Batista.

Las principales novedades «habitan» en la zaga, donde regresa el emblemático Javier Zanneti. Otra vez contará con un temido frente de ataque, donde hay ilustres como Carlos Tévez, Diego Milito, Gonzalo Higuaín y «Kun» Agüero.

Pero será la presencia de Lionel Messi lo que pudiera inclinar la balanza. El mejor jugador del momento llega al torneo con enormes ambiciones, pues después de concretar otra excelente temporada con el Barcelona, le faltaría un título vistiendo la camiseta albiceleste.

La gran incógnita es saber qué elenco acompañará por vía expedita a los anfitriones hacia la segunda fase. El principal candidato es Colombia, que otra vez llega bajo la tutela del «Bolillo» Gómez y ahora tiene una figura en gran forma como Radamel Falcao.

Aunque en el fútbol nada es descartable, parecen las selecciones de Bolivia y Costa Rica las menos poderosas del grupo. El debut de los bolivianos frente a Argentina, el primer día del torneo, será una difícil prueba para el técnico Gustavo Quintero, quien inició hace poco un trabajo de restauración con figuras mayoritariamente jóvenes.

Mientras, Costa Rica llega como invitada de recambio tras la renuncia de Japón a causa de los desastres naturales en la nación asiática. Los ticos no llevan a su principal plantilla, que sí estuvo en la Copa de Oro de CONCACAF y llegó hasta cuartos de final, cuando fue eliminada en la definición por penales.

Grupo B: Brasil tiene cola

Casi nadie —para no ser absoluto— duda que Brasil pinta para dominar el grupo, pero tendrá que hilar fino ante rivales como Paraguay, y en menor medida Ecuador.

Después del fracaso del Mundial, el nuevo técnico Mano Menezes ha intentado dar una nueva fisonomía al grupo, apostando por jugadores de enorme futuro como el jovencito Neymar.

No obstante, se mantienen el portero Julio César, los defensas Maicon, Dani Alves y Lucio, el mediocampista Ramires, y los delanteros Robinho y Pato, este último recuperado a última hora de una lesión.

Lo más complicado para Menezes será armonizar la genialidad de sus figuras, y debe mejorar algunos aspectos del juego, como se vio en el más reciente amistoso de nivel, jugado en casa frente a Holanda. «Montamos un grupo que pueda dar alternativas, y eso es muy importante en un torneo corto», argumentó el estratega, quien prefirió prescindir en esta ocasión de hombres como Kaká, Marcelo y Ronaldinho.

El principal peligro para los brasileños será Paraguay, dirigido nuevamente por el «Tata» Martino.

Con mucha disciplina táctica y apoyado en individualidades como los delanteros Roque Santa Cruz y Nelson Haedo Valdés, los guaraníes han dado muestras de que pueden complicar a los mejores equipos. «No se va a una Copa América a probar», dijo Martino, pues su objetivo es dar el gran salto después de haber acortado las distancias con los favoritos.

Un paso por detrás, pero sin dejar de representar un peligro, va la renovada escuadra de Ecuador, apuntalada por el talentoso Antonio Valencia (Manchester United) y el experimentado Felipe Caicedo (Levante).

El equipo ecuatoriano, ahora armado por el técnico colombiano Reinaldo Rueda, es un proyecto de futuro, pues los jugadores tienen buen nivel, pero la mayoría carece de una experiencia importante a nivel internacional.

Grupo C: Uruguay vs. Chile

Después de su extraordinario desempeño en el pasado Mundial, el equipo uruguayo llegará al torneo con la misión de demostrar que lo logrado en las canchas sudafricanas no fue obra de la casualidad.

La base del plantel, que volverá a estar bajo la dirección del profesor Oscar Washington Tabarez, es muy similar a la que el pasado año protagonizó la reinserción del fútbol uruguayo en la élite mundial. Se sostiene con hombres de mucha calidad en todos los sectores.

Aunque el goleador Diego Forlán ha tenido una de sus campañas más discretas desde que emigró al fútbol europeo, la presencia de Luis Suárez, Edison Cavani o Sebastián «el Loco» Abreu prestigian un ataque siempre peligroso.

Todo apunta a que será Chile quien les dispute la primera plaza del grupo, teniendo en cuenta el salto cualitativo experimentado por la nación austral en el pasado Mundial.

A pesar de la ausencia de Marcelo Bielsa en el banquillo, su sucesor Claudio Borghi apunta a seguir sus pasos. Para ello cuenta con jugadores de calidad como Alexis Sánchez, Humberto Suazo o Matías Fernández, quienes llegan con enormes deseos de ser protagonistas.

Ya con menos opciones de hacer el grado, al menos directamente, aparece Perú. Para mayores males, los peruanos no podrán contar con su goleador Claudio Pizarro.

Mientras, México asiste con una escuadra sub-22 y algunos refuerzos. Su prioridad fue la Copa de Oro de CONCACAF, que justamente alzó anoche con una victoria final de 4-2 sobre Estados Unidos, en Pasadena, California.

Para su archivo

La Copa América de fútbol es actualmente el torneo de selecciones nacionales más antiguo del mundo. Su primera edición se celebró en el año 1916 y tuvo como sede a Argentina, donde Uruguay se convirtió en el campeón.

Durante mucho tiempo se realizó de forma intermitente y poco organizada, hasta que en el año 1986 la Confederación Sudamericana de Fútbol (CONMEBOL) decidió reglamentar el certamen y estableció la asistencia obligatoria de todos sus miembros, así como el sistema de sedes únicas y rotativas.

Así, desde la edición jugada precisamente en Argentina en el año 1987, comenzó la rotación cada dos años entre los diez países miembros de la CONMEBOL. El ciclo se completó con la cita celebrada en Venezuela en 2007, así que este año comienza otra vez la espiral.

A partir de 1993, los organizadores decidieron invitar a dos países de la Confederación Norte, Centroamericana y del Caribe (CONCACAF) y la tradición se ha extendido hasta Asia, con la participación de Japón en la versión de 1999, disputada en Paraguay.

Desde que participan 12 equipos, el torneo se divide en tres grupos y clasifican a la siguiente fase los dos primeros, más los dos mejores terceros lugares. Ya en esa instancia se juegan partidos de eliminación directa hasta definir el campeón.

De las diez naciones sudamericanas, solo Chile no ha conquistado ningún trofeo, a pesar de haber jugado cuatro finales. Pero de los invitados, solo México ha logrado llegar al último partido, y lo hizo en dos ocasiones.

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