Orlando Samuels defiende y ataca

El experimentado estratega analiza el presente y futuro del voleibol masculino cubano

Autor:

Raiko Martín

Módena, Italia.— Disfrutó tanto o más que ninguno el último tanto de la victoria. Solo entonces se despojó de la enorme presión que sentimos todos al llegar a esta ciudad del norte italiano, donde se definía el futuro del equipo cubano en la presente Liga Mundial de voleibol.

Rara vez se le ve demasiado intranquilo sobre la cancha. No se pasea como el brasileño Bernardinho o el italiano Berruto por los límites del terreno, gesticulando o dando órdenes.

Orlando Samuels Blackwood es de otra raza, menos emotiva y más analítica, aunque no cuenta con una legión de asistentes que, armados de computadoras e intercomunicadores, pretenden hacer de este juego casi una ciencia exacta.

Sin embargo, sabe identificar como pocos las debilidades propias y ajenas, leer los partidos y trazar estrategias. Todas sus premisas se basan en el trabajo incansable, y aunque no es muy dado a las palabras fuera del escenario competitivo, aceptó sin vacilaciones este intercambio con la misma franqueza con que corrige y enseña a sus pupilos.

Satisfacciones

«Podemos estar satisfechos y orgullosos con la actuación del equipo, teniendo en cuenta todo lo que hemos pasado. También porque se ha logrado la clasificación para la final de la Liga Mundial sin contar con los mejores atletas que hemos tenido durante los últimos cuatro años.

«Además, se hizo en condiciones nunca antes vistas, pues tuvimos que jugar todos los partidos fuera de casa. Por esa razón solamente, sin contar con otros contratiempos que van apareciendo en el camino, creo que la actuación ha sido muy destacada, aun considerando que nuestro grupo no era el más fuerte del torneo».

Deudas

«Tenemos un equipo muy joven que debe seguir trabajando muchísimo, desarrollarse más en lo técnico y lo táctico para poder llegar al nivel de hace un año, cuando conquistamos el segundo lugar en el Campeonato Mundial. Después de esa competencia la meta era discutir el título de la Liga este año, siempre y cuando se hiciera una preparación acorde con las necesidades del equipo.

«Pensamos que nos iban a apoyar más, pero realmente no fue así. Se diseñó una preparación en la altura de Perú que terminó siendo pésima. No teníamos las condiciones necesarias para hacer el trabajo planificado. Fue la peor preparación que podíamos haber realizado.

«Un equipo se conforma de 12 o 14 atletas, no de seis o siete, pues se necesita tener un grupo nivelado que se exija durante la preparación. Todas esas cosas fueron mellando el acondicionamiento del equipo.

«Luego estuvimos en Bulgaria, donde disputamos un par de partidos semioficiales y un entrenamiento conjunto, que cerró toda la preparación que tuvimos para la Liga. Yo creo que eso hay que mejorarlo.

«Así llegamos al debut en Corea del Sur con muchas incógnitas, porque no habíamos visto al equipo jugar. A su vez, tuvimos solo un día para preparar el partido, adaptarnos al horario y a la alimentación. Todo eso influyó para que jugáramos de manera tan desastrosa el primer día».

Decisiones

«Entregarle la capitanía a Wilfredo León a pesar de su juventud fue una decisión correcta y muy pensada. Además de ser un muchacho de carácter, era el que más rendimiento tenía y quien podía en un momento determinado llevar la voz cantante en el equipo.

«Nos reunimos en el colectivo técnico y estuvimos de acuerdo con la propuesta, aunque también se definió que estuviera «calzado» por el líbero Keibel Gutiérrez, que es un atleta de mayor experiencia, con más de un ciclo en el equipo. Pero debido a su posición, no era conveniente nombrarlo primer capitán del equipo.

«El rendimiento inicial de León no tuvo nada que ver con alguna presión por ser capitán, sino por el déficit de preparación que tuvo. Estoy convencido de que él es un atleta que ha sido mal utilizado durante todo el ciclo, ya que lo han puesto a jugar en todas las competencias, siempre buscando un resultado y no un desarrollo.

«Cuando uno baja el nivel en busca de resultados es imposible que el atleta crezca, y él ha sufrido todas estás malas decisiones. Eso no le ha permitido un desarrollo como el que pudiéramos haber esperado.

«Por eso este año decidimos que no fuera al Mundial de cadetes, y esperamos que se mantenga esa tónica».

Anhelos

«Este equipo con un opuesto más constante tendría mayores posibilidades. Tengo la impresión de que los opuestos con que ahora contamos son muy inestables. Esa es una posición que generalmente la juegan hombres de más de dos metros, muy potentes en el ataque y en el bloqueo. En algunos equipos lo utilizan con demasiada frecuencia.

«Técnicamente, León y Bell son mejores atacadores que Fernando Hernández. Este último es bastante útil si se desempeña en la parte derecha del terreno, cuando el pase es rápido y puede atacar contra un solo bloqueo. Pero con los pases más altos y frente a un triple bloqueo —esa situación es la que más enfrenta un opuesto— para él es un poco más difícil.

«Nosotros optamos por incrementar el ataque por la posición seis y disminuirlo por la uno ya que tenemos a León y Bell, que son los mejores del equipo y eso está demostrado. Es una combinación que prácticamente la hemos convertido en infalible.

«Por eso hemos insistido fuertemente con el pasador en que incremente los pases hacia esa zona. No importa si el opuesto es Rolando Cepeda, Fernando, Juan o Pepe, porque los resultados son mejores. Todo obedece a una decisión del colectivo técnico».

Debilidades

«El equipo tiene bastantes. Estamos jugando con los suplentes del pasado año y algunos no están preparados para este nivel.

«Nunca se nos hubiera ocurrido subir en estos momentos al equipo nacional a jóvenes como Denis, Perdomo o Macías. Ellos se incorporaron a la carrera por determinadas situaciones y el equipo tiene demasiado débil la reserva, porque no podemos contar con uno de esos muchachos en un partido de elevado nivel.

«Tenemos también jugadores como Bell, Yoandri o Isbel, que antes jugaban muy poco y ahora tienen que asumir la responsabilidad de ser titulares. Entonces detrás hay grandes baches, porque no hemos trabajado bien. Nos hemos dedicado a buscar resultados y no a crear reservas. Esas no existen en estos momentos ni en el equipo nacional, ni fuera. Tenemos que hacer un trabajo muy exhaustivo para levantar el nivel técnico de esos muchachos y mejorarlos físicamente».

Realidades

«Nadie con los pies en la tierra podía pensar en una actuación como la que se ha logrado. Al principio, fueron cuatro ausencias significativas con respecto al último Mundial, porque Isbel era nuestro primer cambio allí y ahora se nos incorporó después de la mitad inicial de la Liga. Sinceramente, pensé que nuestra participación en esta Liga Mundial podía ser un desastre.

«Uno lucha, nunca se da por vencido, y dice “vamos a pelear por la clasificación”, pero siendo realistas, sabía que era extremadamente difícil conseguir ese objetivo. Contábamos con muchachos que se pudiera decir que apenas han participado en Juegos Escolares, como el caso de Albo, quien tuvo que asumir la responsabilidad en los primeros momentos.

«Teníamos demasiadas lagunas para enfrentar este nivel. Para mayores males, a Osmani Camejo no lo pudimos utilizar en los dos partidos en Bulgaria por lesión. Estuvo a punto de regresar a Cuba.

«Esos ensayos antes de la competencia fueron desalentadores. Luego abrimos con tres derrotas y una sola victoria. Nunca habíamos empezado tan mal.

«Tuvimos que trabajar mucho en todos los aspectos, empezando por levantar la autoestima de los muchachos y finalmente logramos el objetivo el último día. Si no tienes jugadores confiables, no se pueden crear muchas expectativas, pues no sabes cómo van a reaccionar».

La magia

«El único secreto radica en el esfuerzo y las convicciones. Se ha trabajado mucho de forma individual con los atletas para sacarles el máximo que pueden dar.

«Un ejemplo claro es el de Yoandri Díaz porque su puesto de pasador es fundamental para el equipo. Conversamos con él, le hacemos comprender, le ayudamos a pensar, y eso nos ha dado resultados.

«Otro ejemplo es la confianza que les hemos dado a algunos como Bell, que nunca la tuvo. Después de tanto tiempo como reserva y de algunos comentarios poco compensadores que siempre afectan en ese sentido, él se sentía un poco cohibido y menospreciado.

«Le insistimos en que este año tenía que jugar en el equipo regular y además hacerlo bien, pues tenía tremenda responsabilidad y no había un cambio para él. Lo asumió mucho mejor de lo que nosotros pensamos, porque se preparó y se mentalizó para ello. Ha sido el más estable en todo el torneo.

«Además, hemos insistido mucho en que trabajen como grupo y se apoyen, que todo lo hagan pensando en el equipo».

El futuro

«Lo más inmediato será la final, y estaremos enfrentando un nivel más alto. Sabemos de la calidad de los contrarios, estamos conscientes de la superioridad de ellos, pero vamos a pelear.

«Más adelante el futuro es un poco incierto. Teníamos grandes esperanzas de una medalla olímpica con el equipo que habíamos armado, pues el Mundial nos había dejado un buen sabor, una visión de lo que teníamos que hacer. Nos hacía falta mejorar algunos detalles con los opuestos y los centrales, pero éramos muy sólidos.

«Ahora no tenemos mucho tiempo. Para afilar bien al equipo, necesitamos cinco años y hoy estamos en la final de la Liga Mundial, contra viento y marea, gracias al coraje de estos jóvenes, pero eso no significa que tengamos en este momento el nivel suficiente para competir con los grandes.

«Será muy complicado clasificar para la Copa del Mundo y por eso estamos pensando ya en el torneo NORCECA. Nos preparamos para luchar contra Estados Unidos y Puerto Rico, que participaron en la Liga. Tenemos que ganarles como primer paso para diseñar el futuro.

«Si logramos algo de estabilidad, tal vez se pueda, pero hay que trabajar duro. Contamos con algunas promesas, muy pocas por el momento. Depende de nuestra inteligencia y nuestro esfuerzo poder sacarlas adelante».

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