Sergio Batista dejará la selección argentina de fútbol

El lunes se confirmará el despido del técnico. Alejandro Sabella se perfila como su sustituto. El Tata Martino también es candidato

 

 

Autor:

Juventud Rebelde

El 2 de noviembre de 2010, desde la AFA, confirmaban algo que ya todo el mundo sabía: «Sergio Batista es el nuevo entrenador de la Selección Argentina». Atrás quedaban los tiempos de pruebas y el interinato que acumuló 3 amistosos, ante Irlanda, el campeón del mundo en el Monumental y con Japón, allá (0-1), informa el diario El Clarín.

El día anterior, el Día de Todos los Santos, hubo una puesta en escena absurda en el predio de Ezeiza: los seis dirigentes que integraban la Comisión de Selecciones Nacionales «escucharon» el proyecto de Batista. En realidad, la decisión ya la había tomado el mandamás de la AFA. Fue, precisamente, Julio Grondona el que después de un apretón de manos le dio la bienvenida formal: «Te deseo lo mejor ...»

Pasó casi un año. Diecisiete partidos (8 triunfos, 6 empates y 3 derrotas), una eliminación prematura, dolorosa e impensada de la Copa América, múltiples enfrentamientos internos, pases de facturas y un sinfín de dislates. Entonces, el final de esta película, era inexorable: el lunes habrá «votación» y la mayoría levantará la mano para ponerle punto final al ciclo de Batista.

El fondo de la cuestión ya está, no hay retorno. Solamente resta ver las formas de la «desvinculación». ¿Será el primer entrenador que despida Grondona? ¿O intentará buscarle una salida maquillada? El contrato de Batista y sus colaboradores, firmado días previos a la Copa, vence en Brasil 2014. En el entorno de Batista admiten que «si nos dan salida hay que irse; no sea cosa que te cierren puertas ...»

¿Hay alguna similitud entre esta salida y la de Maradona? Sí: en ambos casos, después de quedar fuera de competencia, Grondona les dijo que se quedaran tranquilos, que «iban a seguir». Pero hay más: la relación Batista-Bilardo no era tan distante como la de Maradona-Bilardo, pero había poquito diálogo. «Lo escuchaba pero no le daba bolilla. Divaga mucho Bilardo. Está peor que nunca», confió a Clarín alguien que conoce la intimidad de la Selección.

¿Por qué varios dirigentes, de un día para el otro, salieron a destrozar públicamente a un debilitado Batista? Porque, simplemente, para esos dirigentes pareciera que lo más insignificante es lo más importante. No están en contra del proyecto (¿proyecto?), de la forma de plantear los partidos, del fracaso de la Copa América o de nombres.

Los primeros resquemores se dieron por cuestiones personales. ¿Hubo dirigentes que no pudieron ingresar al vestuario después de la eliminación ante Uruguay? Sí. «A nosotros no son dejan entrar y los hermanos de Batista entran y salen como si fuesen los dueños y no forman parte del cuerpo técnico», reveló uno de ellos con furia.

Germán Lerche y Noray Nakis se expresaron. En contra, obvio. Vélez, también (proponen a Bianchi, quien regresará mañana de Francia). River, Independiente, Boca, San Lorenzo y Racing van con la corriente. El titular de Lanús, Nicolás Russo, uno de los principales opositores a Batista, declaró que «en su momento Batista no me parecía el indicado, pero el proceso debe continuar».

Varios de estos dirigentes también le pedirán a Grondona que limpie a Bilardo y a su hijo Humberto. «Hay que hacer cirugía total», disparó Nakis. ¿Qué hará Don Julio? Le pedirá a Batista que renuncie. ¿Mantendrá a su hijo y a Bilardo, que da pelea para quedarse? ¿O una vez más, dos responsables directos de esta implosión saldrán ilesos, como si nada hubiese pasado?

En la columna que ayer salió publicada en Clarín, Batista dijo que «estoy con fuerza y con toda la confianza para seguir adelante». Pasaron las horas y al enterarse de todo lo que se estaba tejiendo a sus espaldas, fue perdiendo esas fuerzas.

Pero, paralelamente, pudo confirmar una sospecha: Maradona sabía desde el lunes que la salida del Checho tenía fecha de vencimiento; por eso blanqueó su ruptura con Alejandro Mancuso, quien quedó en el centro de la escena tras el Mundial de Sudáfrica. «Diego le mandó un mensaje al Viejo: ya me saqué de encima a Mancuso, ahora dame la revancha», se escuchó. Un dislate, uno más, de una historia sin retorno.

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