En la ruta de la samba - Deporte

En la ruta de la samba

Los aspirantes a participar en el próximo Campeonato Mundial de fútbol conocieron el camino a transitar para llegar a Brasil, en una vistosa ceremonia celebrada en la ciudad de Río de Janeiro

Autor:

Raiko Martín

Cuando faltan tres años para el puntapié inicial, el Campeonato Mundial de fútbol Brasil 2014 comenzó a tejer su historia. Los libros recogerán que el nacimiento sucedió un sábado 30 de julio en la Marina da Gloria de Río de Janeiro, lugar escogido por los organizadores para sortear las rutas de clasificación para el torneo.

También se reflejará que la ceremonia estuvo marcada por una atmósfera festiva, conducida por la modelo y actriz Fernanda Lima y el presentador de televisión Tadeu Schmidt. Además, contó con la presencia de figuras de la talla del músico Iván Linz, el ex capitán de la selección brasileña Cafú, y la naciente estrella de la Canarinha Neymar.

Algún capítulo del recuento se referirá a la cuestionada ausencia del español Vicente del Bosque, técnico del vigente campeón. O la no participación directa de Pelé, elegido un día antes embajador del certamen, quien tuvo que conformarse con acompañar a  la presidenta brasileña Dilma Rousseff en el palco de honor.

Para cuando se escriba, nadie recordará que las obras de creación o remodelación de instalaciones e infraestructura marchaban en su momento con retrasos. Lo más probable es que —como dijo la mandataria en la ceremonia— el mundo encuentre dentro de tres años a un país bien preparado para el torneo. No por gusto el presidente de la Federación Internacional de Fútbol Asociado (FIFA), el suizo Joseph Blatter, se encargó de recordar que «Brasil no solo se dedica al fútbol, sino que es un país multicultural con una floreciente economía, que se ubica en la actualidad en el séptimo lugar a nivel mundial». La apuesta está bien apuntalada.

En fin, se podrán contar muchas cosas pero todas tendrán como punto de referencia a la Ciudad Maravillosa. Como una de esas historias cíclicas, en su nuevo templo del Maracaná se escribirá también el epílogo.

Sucederá un 13 de julio, y solo entonces se podrá valorar la real magnitud de la fiesta organizada por un país que tiene al fútbol como uno de los pilares de su cultura. Y al final, esa será la verdadera historia.

Otro sueño

Desde la fortuita participación en la cita de Francia 1938, la clasificación para un mundial ha sido el sueño recurrente del fútbol cubano. Y por qué no, también su peor pesadilla.

Pero este año, justo cuando se cumple el centenario del primer partido de fútbol jugado en nuestra geografía, el propósito tomaba aires optimistas. Más aun después de una exitosa gira por El Salvador y un triunfo sobre Panamá en su parcela, que nos llevaron hasta el puesto 64 en el ranking de la FIFA, divulgado el pasado mes de febrero.

Esto coincidió con la decisión de la CONCACAF de que las seis mejores naciones de la región en ese listado serían excluidas de las dos primeras fases de la eliminatoria mundialista. Solo así se explica que, ahora gozamos de este notable privilegio, aún después de la «caída libre» hasta el actual puesto 99 del ranking que se inició con los amistosos jugados precisamente ante salvadoreños y panameños en La Habana y se extendió con la deslucida participación en la más reciente Copa de Oro.

Así, el sorteo en tierras cariocas nos «colocó» al nivel de potencias regionales como México (lugar 20), Estados Unidos (30), Jamaica (44), Honduras (51) o Costa Rica (56). De tal forma, nos toca esperar junto a los catrachos —en la llave B de la tercera fase— por los ganadores de los grupos C y D de la segunda ronda, que deben ser Panamá (65) y Canadá (105).

Además del grupo de Cuba, para esa instancia se formaron otras dos llaves con Estados Unidos y Jamaica más otros dos equipos por definir en una, y México junto a Costa Rica en la otra, a la que también se incorporarán dos ganadores de grupo en la segunda etapa.

Para llegar a la fase final de CONCACAF, que definirá los tres clasificados directos de la región al Mundial, más un cuarto con derecho a repesca, el equipo cubano tiene que terminar en uno de los dos primeros puestos de su grupo. Y la tarea, vistas las actuales circunstancias y acudiendo al realismo más racional, es lo más parecido a una quimera.

Las élites

Una vez más, la Confederación Sudamericana conservó su sistema de «todos contra todos», y por eso sus miembros no fueron protagonistas en la reciente «rifa». La clasificación de Brasil por su condición de sede nos privará de vibrantes clásicos sudamericanos, y deja en nueve la cifra de selecciones que se enfrentarán a doble vuelta —una vez como anfitrión— para definir los cuatro clasificados directos desde el área, y un quinto lugar con opción de repesca.

Las eliminatorias en estas latitudes arrancarán el venidero 7 de octubre con los duelos Uruguay-Bolivia, Perú-Paraguay, Argentina-Chile y Ecuador Venezuela, con descanso para Colombia.

Mientras, la distribución de los 53 candidatos europeos dejó un balance bastante equilibrado. Allí, el emparejamiento de Francia en el mismo grupo que encabeza la campeona defensora España fue el hecho más extravagante.

La aparente ventaja de militar en el único de los nueve grupos europeos con cinco miembros, se les esfumó a los españoles con la aparición de los galos. Ambas potencias futbolísticas comparten historias pasadas y recientes —29 partidos desde 1922—, pero lo cierto es que en los seis partidos oficiales previos, los españoles  se han tenido que conformar con un empate.

Para más datos, tres de los triunfos franceses han sido en partidos trascendentales como la final de la Eurocopa de 1984, con un gol de Platini; en los cuartos de final de la Euro 2000, cuando Raúl falló un penal y España cedió por 1-2; y en los octavos del Mundial Alemania 2006 por 3-1, con goles de Ribery, Vieira y Zidane.

A la próxima cita mundialista avanzarán directamente los ganadores de los nueve grupos europeos, de ahí la preocupación de Vicente del Bosque como la del ex jugador Laurent Blanc, quien se hizo cargo de «Les Bleus» después del fiasco de Sudáfrica.

A su vez, los ocho mejores entre los nueve equipos que concluyan segundos, se enfrentarán en series de ida y vuelta para conquistar los otros cuatro boletos destinados al Viejo Continente.

El resto

La inédita cifra de 203 naciones (solo declinaron las federaciones de Buthán, Brunei, Guam y Mauritania) iniciaron la carrera hacia Brasil en una trayectoria que arrancó el pasado 15 de junio, y que contará con 824 partidos hasta el 13 de noviembre de 2013.

África será el segundo continente más representado, con 53 candidatos. Un total de 24 concurren a una primera fase en partidos de ida y vuelta, los cuales se iniciarán el próximo noviembre, para definir los 12 que se sumarán a la segunda etapa.

Para esa nueva instancia ya hay diez grupos conformados, con Sudáfrica, Túnez, Costa de Marfil, Ghana, Burkina Faso, Nigeria, Egipto, Argelia, Camerún y Senegal como cabezas. Los ganadores serán luego emparejados y jugarán series de ida y vuelta para precisar los cinco participantes africanos en el Mundial.

En Asia quedó reducido a 20 el número de aspirantes tras dos rondas preliminares. Estos fueron divididos ahora en cinco grupos de cuatro miembros, de donde avanzarán los dos primeros lugares. Los diez «sobrevivientes» formarán dos llaves de cinco equipos y clasificarán directamente al Mundial los dos primeros de cada una.

Mientras, los dos terceros lugares jugarán una serie cuyo ganador asegurará la opción de repesca.

Para completar el cuadro, las cuatro peores de las 11 selecciones de Oceanía en el ranking se enfrentarán a partir de noviembre bajo un formato de Liga. El ganador se une a las otras siete para disputar la Copa de Naciones de la OFC (Oceania Football Confederation), que servirá de segunda fase y se disputará en la República de las Islas Fiyi (o Fidji) en junio de 2012.

Los cuatro primeros clasificados de este torneo disputarán luego una «liguilla» que definirá al equipo que peleará en una repesca el pasaje hacia Brasil.

Las últimas balas

La gran novedad del más reciente torneo mundialista descansa en la fórmula que se empleará para disputar las habituales repescas. Si en la pasada edición Uruguay tuvo que jugarse la última carta frente a Costa Rica, esta vez al quinto escaño de la eliminatoria sudamericana le tocará apuntalar sus esperanzas contra el quinto mejor equipo de la región asiática.

A su vez, el elenco que ocupe el cuarto escalón en la disputa por los tickets de la zona de CONCACAF solo verá escapar sus sueños si cede en el duelo de ida y vuelta con el equipo que emerja con mejores resultados desde Oceanía.

Después de estos últimos «disparos» se conocerán los 32 animadores del Mundial brasileño.

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