Comodines para una victoria del atletismo cubano

Los especialistas de la Comisión Nacional auguran entre siete y nueve metales áureos en los Juegos Panamericanos en México

Autor:

Abdul Nasser Thabet

Todos los cubanos recuerdan al Tocopán. Quizá los más jóvenes no pudieron disfrutarlo, pero de seguro escucharon su nombre como ente indisoluble de nuestra mejor actuación en Juegos Panamericanos. El histórico primer lugar todavía retumba en este archipiélago deportivo hasta el tuétano.

Desde aquella proeza, lograda en La Habana hace 20 años, mucho ha llovido. Y aunque es difícil repetir esa hazaña ante el poderío de Estados Unidos —la mayor potencia deportiva del orbe—, nueve segundos lugares desde la cita de 1971, celebrada en Cali, Colombia, hablan a las claras de nuestro linaje.

La próxima edición del certamen más importante de este continente comenzará dentro de 23 días en Guadalajara, México, y una interrogante asalta a millones de cubanos: ¿Podremos retener ese segundo lugar en el medallero?

No es secreto que desde hace algún tiempo nos cuesta mucho trabajo lograr buenos resultados en los eventos deportivos. El proscenio del músculo cada vez es más competitivo y riguroso. Ya nada viene en cajita y para comer hay que guapear bastante. Ahora sí se imponen las leyes de Darwin, solo los fuertes sobreviven.

Por eso, lo que ayer era un festín hoy deviene hueso, duro y con muy poca carne para repartir. En nuestra área geográfica varios países importunan el otrora fácil andar de Cuba. Brasil, Canadá y México crecen a un paso vertiginoso.

El más reciente certamen de América, acaecido hace cuatro años, vio cómo el gigante sudamericano, en su condición de sede, acechaba en todo momento la sombra de la Mayor de las Antillas. El cómputo final en la tabla de preseas nos favoreció, pero por una minucia, pues nuestros 59 metales dorados, 35 plateados y 41 bronceados, apenas superaron el botín carioca (54-40-67).

En toda esta lucha por anclar en el mejor puesto posible, descontando la vanguardia correspondiente a los Estados Unidos por motivos sabidos, descuellan varios deportes que por su aporte masivo de preseas son vitales en nuestras aspiraciones. El boxeo, la lucha, el judo y el atletismo siempre han estado sazonando el repunte de Cuba en eventos múltiples.

En Río de Janeiro, el deporte rey aportó 12 preseas doradas, ocho plateadas y diez de bronce, dominando el medallero general por encima de Estados Unidos y Brasil. El botín más valioso fue repartido entre ocho mujeres y cuatro hombres. Claro que los norteños nunca asisten con su elenco de lujo, pero ya eso es una decisión particular y en nada demerita el desempeño cubano.

Los eventos de campo y pista tendrán a su haber el cierre del certamen más importante de este lado del Atlántico. Muchos expertos pronostican que nuestro país llegará a las fechas de clausura muy pegada en el medallero a Brasil y Canadá, e incluso a México por su condición de local.

Entonces, la actuación de los representantes cubanos en el atletismo, previsto del 23 al 30 de octubre, será como una fogata en la Siberia, pues la pelea debe decidirse por unas pocas medallas.

Los especialistas de la Comisión Nacional auguran entre siete y nueve metales áureos, pronóstico bastante realista aunque algo reservado, teniendo en cuenta que casi siempre alguna figura sin favoritismo sorprende.

Esta vez deben repetir su incursión dorada el vallista Dayron Robles, el jabalinista Guillermo Martínez, la discóbola Yarelis Barrios, la martillista Yipsi Moreno y quizá la balista Misleydis González. Además, de acuerdo con sus resultados en 2011, muchos afirman que el pertiguista Lázaro Borges y el decatlonista Leonel Suárez conquistarán sus primeros títulos panamericanos.

Teniendo en cuenta el escalafón de la presente temporada y lo acaecido en el recién concluido Campeonato Mundial, también deben sumarse a la vanguardia nuestro estelar triplista Alexis Copello y el discóbolo Jorge Fernández.

A tres pasos del tanque de salto luchará por la corona Mabel Gay, quien tras la ausencia, hasta ahora, de Yargelis Savigne, tendrá en la colombiana Caterine Ibargüen, bronce universal, su escollo más difícil.

Después de lesionarse en Daegu, Corea del Sur, Savigne espera por el dictamen médico para certificar su estado y decidir de una vez si asistirá a México.

Empuñando la jabalina pudieran ensartar un oro Yanet Cruz o Yainelis Ribeaux, quienes anclan punteras en el escalafón de América, región sin mucho desarrollo en esa especialidad.

Pértiga en mano, Yarisley Silva es fuerte candidata al podio, pero la brasileña Fabiana Murer, monarca universal, tiene todas las papeletas para llevarse el máximo trofeo.

Ya están sobre la mesa nuestras principales cartas de triunfo. De ellas y de alguna que otra sorpresa dependerá el dominio de Cuba en el atletismo y tal vez el cuño para mantener el segundo lugar histórico en los Juegos Panamericanos.

 

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