Puños cerrados y corazón abierto

Los jóvenes pugilistas cubanos llegan con muchas ilusiones al Campeonato Mundial de Boxeo, que arrancará mañana en Bakú, capital de Azerbaiján

Autor:

José Luis López

Llegó el «ahora o nunca» para los puños cubanos. En breve sabremos si la joven escuadra criolla será capaz de recuperar la hegemonía en el Campeonato Mundial de Boxeo, con sede en el Complejo Deportivo Heydar Aliyev, en Bakú, Azerbaiján, a partir de mañana.

Los seguidores del más viril de los deportes piden a gritos un salto cualitativo que le devuelva la indiscutible preferencia de todos, esa que tenía en las prodigiosas décadas de los años 70 y 80, pero que ha ido perdiendo desde mediados de los 90 y no hay modo de recuperar en la actualidad.

Los aficionados añoran una urgente «ramificación» de puños como los de Teófilo Stevenson, Félix Savón, Roberto Balado, Emilio Correa, Adolfo Horta, Héctor Vinent, Juan Hernández Sierra o Maikro Romero, por solo citar algunos, capaces de imponerse en cualquier encerado ante el rival más fuerte y talentoso.

Una parte vital del entrenamiento  consistió en la preparación física general. El nuevo sistema de puntuación, dictaminado por la Asociación Internacional de Boxeo Amateur (AIBA), permite a cada juez marcar todos los golpes, sin que coincidan tres de los cinco, como era antes. Entonces, la «traducción» es bien literal: quien golpee más y con mayor precisión, habrá ganado parte de la pelea. Lo otro es aplicar el ABC defensivo, ya sea con movimiento del cuerpo o las propias manos, para imponer la máxima del boxeo: pegar y que no te peguen.

Por demás, este Mundial de Bakú tributará los primeros boletos para los Juegos Olímpicos de Londres 2012, que se agenciarán los diez mejores de cada peso hasta los 81 kilogramos. En 91 y +91 kilos, accederán solo los seis más capaces.

Ahora habrá cifra récord de participantes: 685 de 127 países. Cuba será una de las 21 naciones que irán con equipos completos, al igual que Rusia, Ucrania y Uzbequistán, potencias en este deporte. Italia lo hará con nueve.

Entre los foráneos más seguidos, estarán el pluma ucraniano Vasyl Lomachenkov y el supercompleto italiano Roberto Cammarelle.

Roniel como estandarte

Internacionalmente, el boxeo es nuestro deporte más medallista en el panorama deportivo. Sobre sus espaldas, siempre descansa la responsabilidad de apuntalar a Cuba en la tabla de posiciones.

En lo que va de año, a modalidades tan encumbradas como el atletismo, judo y lucha, les ha sido ajena la gema dorada en sus campeonatos mundiales. Y el boxeo pretende «sacar la cara» para callar algunas voces que frisan los límites de la desconfianza.

Las mayores esperanzas entre los diez jóvenes convocados por el entrenador jefe Rolando Acebal, radican en Roniel Iglesias (64 kg), nuestro único titular mundial de Milán 2009.

También habrá que confiar en el aval de los subcampeones olímpicos Carlos Banteur (69 kg) y Emilio Correa (75 kg), así como en el bronce mundial José Ángel Larduet, ahora en 91 kilos.

Pero vale citar el crecimiento competitivo mostrado por Julio César la Cruz (81 kg), quien además de sus buenas mañas defensivas, ha incluido un mayor repertorio de golpes.

En este quinteto yacen las aspiraciones a medalla. Pero los otros cinco son de «armas tomar», con destaque para el mosca Robeisis Ramírez, oro en los I Juegos Olímpicos de la Juventud.

La nómina se completa con Yosvany Veitía (49 kg), Lázaro Álvarez (56 kg), Yasniel Toledo (60 kg) y Erislandi Savón (+91 kg).

Algo de historia

En campeonatos mundiales, Cuba archiva una cosecha de 113 medallas, repartidas en 63 de oro, 27 de plata y 23 de bronce. La rúbrica más encomiástica data de Tampere, Finlandia, en 1993, donde se firmaron ocho títulos y tres preseas de plata. Solo se fueron en blanco en los 48 kilogramos. Mientras, la actuación más pálida aconteció hace dos años en Milán (1-1-2), donde terminaron terceros por detrás de Rusia e Italia.

Nuestros pugilistas ganaron sucesivamente las primeras cuatro versiones —desde La Habana 74 hasta Reno 86—, pero cedieron por un solo punto ante la Unión Soviética en Moscú 89. Allí, mucho influyó el robo que sufrió el mosca Pedro Orlando Reyes en su pelea final contra el local Yuri Abachakov.

Asimismo, los conocidos escándalos de Houston 1999 —lid pletórica en despojos y «peleas arregladas»—, atentaron contra Cuba, que finalizó segunda. La otra justa en la cual la nave criolla no ocupó la cima fue en Bangkok 2003, donde secundó a Rusia.

Y para quienes apetecen las estadísticas, ahí les va la actuación de Cuba en sus 15 campeonatos mundiales.

 

 

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