¿Se acabó el abuso?

Este martes hubo pocos jonrones durante el reinicio de la temporada beisbolera y enseguida se dispararon los cuestionamientos sobre el bote de la nueva pelota (Mizuno 200)

Autor:

Juventud Rebelde

Este martes hubo pocos jonrones durante el reinicio de la temporada beisbolera y enseguida se dispararon los cuestionamientos sobre el bote de la nueva pelota (Mizuno 200). Sin embargo, me parece muy pronto para tanto «traqueteo».

Es normal que hubiera discreta ofensiva en la primera jornada de enero, porque casi todos los equipos colocaron en la lomita a sus mejores lanzadores. Así, de momento los aficionados hacen tormenta en un vaso de agua.

En el Latino, por ejemplo, se vieron buenos batazos, a pesar del fuerte aire que conspiraba contra los bateadores derechos. Precisamente, un jonrón de Eriel Sánchez por la banda contraria le dio el triunfo a Sancti Spíritus sobre Industriales (5-3).

De todas formas, mucha gente le achacó la derrota de los azules al mentor Lázaro Vargas, quien decidió sustituir al abridor, Odrisamer Despaigne, tras lanzar siete entradas sin muchos problemas. Después, como tantas veces, los relevistas no pudieron hacerse justicia y fue peor el remedio que la enfermedad.

Por mi parte, creo que Vargas hizo lo correcto, aunque salió mal. Es lo mismo que en el dominó, cuando usted juega bien y pierde porque el contrario se viró más bajito.

En ese octavo inning casi se cae el estadio varias veces. Primero, la gente estalló cuando el árbitro principal, Elber Ibarra, no cantó un lanzamiento por el centro de Yoandri Portal frente a Frederich Cepeda, que debió ser el tercer strike.

Con la zona tan cerrada, los lanzadores están obligados a tirar por el medio y los bateadores se acostumbran a conectar la bola mansa. Después, en eventos internacionales, los ponchan una y otra vez con envíos a las esquinas.

Finalmente, en ese octavo capítulo Cepeda recibió boleto y se llenaron las bases sin outs. A continuación, el torpedero Rangel Ramírez pifió un roletazo de Yulieski Gourriel que llevaba etiqueta de doble play.

En el noveno, el propio Rangel remató su actuación de villano principal, cuando falló un toque de bola con el empate en circulación y terminó ponchándose. Ahí el receptor Elier Sánchez tiró a segunda y enfrió a Tabares.

Pero aún quedaban emociones, pues Yoandri Urgellés salió a batear como emergente y la afición capitalina lo recibió con aplausos. Sin embargo, falló en línea al jardín izquierdo, donde se lució Cepeda.

En fin, este ha sido un campeonato de muchos partidos cerrados y hay que saber jugar esos finales. ¿Qué me dicen?

En los restantes partidos de la tarde, Pinar venció a Holguín (7-1), Camagüey a Mayabeque (4-3), Villa Clara a Metros (6-2), Ciego de Ávila a La Isla (7-3), Las Tunas a Artemisa (5-4), y Granma a Guantánamo (5-1).

Por cierto, los granmenses salieron de su mala racha después de nueve derrotas seguidas. En cambio, Artemisa va por siete fracasos en línea y Guantánamo suma cinco.

A la inversa, Sancti Spíritus tiene una seguidilla de seis victorias.

Por la noche jugaban Matanzas y Cienfuegos en la Atenas de Cuba.

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