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Olimpiadas verdes

Los organizadores de los Juegos de Londres este verano pretenden pasar a la historia también por la cantidad de «marcas» ecológicas. Pero algunos se preguntan qué pasará después

Autor:

Patricia Cáceres

Mientras el calendario se deshoja, la ansiedad crece entre los fanáticos del deporte en todo el orbe. No es para menos. Del 27 de julio al 12 de agosto próximos todos seremos testigos de uno de los acontecimientos más excitantes y esperados: las Olimpiadas de Londres 2012.

Cada cuatro años el mundo se hace uno frente a las pantallas para disfrutar del gran espectáculo, que sigue los pasos de la antigua tradición griega. A diferencia de ediciones anteriores, esta vez los organizadores prometen que serán los Juegos Olímpicos más verdes de la historia.

El propósito se ajusta perfectamente a las exigencias del mundo de hoy, aunque muchos quizá se pregunten por qué estos mismos derroteros no son los que han distinguido el quehacer de los anfitriones, no solo en la vida cotidiana, sino fuera de sus fronteras.

Y no faltará quienes piensen que el clima y las condiciones creadas en Reino Unido para recibir a los mejores deportistas del mundo, pueda ser quizá un punto de partida para una reconciliación con la naturaleza.

Construcciones sostenibles

La Zona Olímpica —también conocida como Parque Olímpico—, que se extiende a lo largo de dos kilómetros cuadrados, fue construida en Stratford, al este londinense, en una de las regiones más pobres y desprovistas de la capital.

El proyecto constructivo, considerado uno de los mayores en la historia del Reino Unido, en circunstancias normales hubiese tenido dimensiones épicas. Pero, además, fue concebido desde una filosofía ecologista.

Antes de poner el primer ladrillo, los constructores debieron enfrentar el mayor proyecto de demolición en la historia de Europa. No obstante, se aseguraron de reutilizar el 90 por ciento de los materiales.

Otro problema fue descontaminar el suelo, pues desde mediados del siglo XIX, Stratford fue uno de los centros industriales más importantes de Londres. Arsénico, plomo, mercurio, zinc y cobre, entre otras sustancias de desecho, con los años se filtraron a lo más profundo del suelo. De ahí que fuese necesario limpiar —prácticamente grano a grano— dos millones de toneladas de tierra, de las cuales se recicló el 85 por ciento.

Los ingredientes necesarios para la elaboración de concreto, y una buena parte de losas y puentes, no se trasladaron al lugar en camiones «hambrientos» de combustible. El 57 por ciento de los materiales llegaron por vía férrea. Cada tren era el equivalente a 75 camiones, lo cual representó una emisión cinco veces menor de CO2 a la atmósfera.

Una red de canales acuíferos al sur del parque también permitió transportar materiales en barcazas especializadas. Cada viaje era igual a nueve camiones.

La infraestructura para las competiciones, diseñadas con una perspectiva verde, incluyen cinco espacios fundamentales: el Estadio Olímpico, el Centro Acuático, el Velódromo, la Arena de Balonmano y la de Baloncesto, además de la Villa Olímpica y el Centro de Medios.

La construcción del Estadio, por ejemplo, cuyo costo ha sido de 500 millones de libras (unos 574 millones de euros), fue patrocinada por Dow Chemical Company, una de las grandes empresas dedicadas a encontrar soluciones químicas y tecnológicas en todo el mundo, cuyo objetivo es crear productos que reduzcan el impacto sobre el medio ambiente y promover la responsabilidad social y ecológica.

De acuerdo con el sitio digital mdn.com, el Estadio está compuesto por 336 paneles brillantes, de 25 metros de alto y 2,5 de ancho cada uno, que cubren las vigas de acero y hormigón gris que conforman el exterior. Esta decoración permite iluminar de manera natural toda la estructura.

Los paneles están fabricados con material ecológico. La envoltura de estos incluye resinas que requirieron menos materias primas para su fabricación, siendo hasta un 35 por ciento más ligeras y con menor huella de carbono, en comparación con otros materiales más convencionales.

El imponente edificio se ha construido con un concreto especial, que implica una reducción del 40 por ciento en el uso de carbono. En el techo del estadio, los anillos estructurales decorativos han sido fabricados con tubos de gas reciclados. El techo parcial, sofisticado y liviano, fue hecho con mallas de cable para evitar la utilización excesiva de acero. De hecho, en comparación con otros estadios de su tipo, el de Londres es 75 por ciento más ligero, en términos de acero.

Además, la construcción de la estructura se hizo de manera flexible. En el suelo descansa una base de concreto que contiene 25 000 capacidades. Sobre esta se levanta un anillo removible con 55 000 asientos más, que será retirado luego de las Olimpiadas para evitar gastos en mantenimiento.

Más de 3 000 personas han trabajado en la edificación del Centro Acuático, con el fin de garantizar que los productos utilizados hayan sido de origen sostenible.

Según el sitio london2012olimpiadas.com, el diseño del centro incluyó el uso de 30 000 secciones de madera de bajas emisiones de carbono. La llamativa ola en el techo del edificio es de acero, cubierta de aluminio, cuya mitad fue reciclada. Y también se garantizó la reducción de las sustancias químicas utilizadas en los asientos de plástico.

Por si fuera poco, la instalación almacenará el agua de lluvia y la utilizará para los sanitarios. El centro dispone de dos plataformas temporales, que serán retiradas luego de los Juegos.

Otras características del parque son la utilización de 3 000 metros cuadrados de revestimiento externo de cobre reciclado en la Arena de Balonmano y la ventilación ciento por ciento natural del Velódromo.

En este último, también en lugar de las habituales vigas de acero para el techo, se empleó una malla construida con el mismo material. La alternativa, mucho más ecológica, solo requirió un tercio del acero que se hubiese necesitado de haberse usado las vigas. En el techo se colocaron paneles transparentes, que permiten minimizar el gasto de luz artificial durante el día.

¿Y después qué?

El Parque Olímpico se destaca también por sus 45 hectáreas de vegetación, con una gran variedad de árboles, humedales y especies de animales, que contribuirán a reducir la contaminación citadina. De hecho se creó un Plan de Acción de Biodiversidad que sienta las bases para mantener los nuevos hábitats después que las Olimpiadas culminen.

El paisaje ecológico fue construido según los principios históricos de diseño de parques públicos en Reino Unido. En este se establecieron más de 700 instalaciones especiales para la vida silvestre de animales como murciélagos, aves, insectos y nutrias. También fue diseñado para que, en períodos de mucha lluvia, el flujo de agua corra hacia el río Támesis.

Sin embargo, el legado sostenible de los Juegos ha sido cuestionado por algunos políticos, que han pedido una investigación sobre el impacto ecológico en zonas circundantes después que culmine el año. La Comisión de Medio Ambiente de la Asamblea de Londres deberá revisar el compromiso contraído con la comunidad local en Stratford, para después de los Juegos.

Una vez que estos hayan terminado, el Parque Olímpico será rebautizado con el nombre de Parque Olímpico de la Reina Isabel II, y 10 000 nuevas viviendas se construirán allí.

Murad Qureshi, presidente de la Comisión de Medio Ambiente, comentó que «se hicieron grandes promesas acerca de qué tan amigable con el medio ambiente será la sede de Stratford. Queremos investigar cómo estos compromisos se cumplirán una vez que la emoción de los Juegos haya terminado», dijo.

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