Sirenitas mandan en Londres

Dos jóvenes nadadoras ganaron en la jornada de este lunes durante los XXX Juegos Olímpicos. Estados Unidos lidera el medallero de este deporte con cuatro medallas de oro, cinco de plata y tres de bronce

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Juventud Rebelde

Si un deporte me ha impactado toda la vida, e incluso erizado de pies a cabeza, es la natación. Confieso que ver a esos titanes de las piscinas haciendo esfuerzos sobrehumanos, volando por encima del agua como si de coser o cantar se tratase, me pone a soñar. Los Juegos Olímpicos son la ocasión perfecta para flotar de éxtasis. Este lunes me sucedió por enésima vez, cuando la rica jornada de finales acuáticas trajo emoción extra al más puro estilo inglés, aunque yo, claro está, lo celebré al mejor estilo cubano.

Un par de niñas, literalmente hablando, se encargaron de estremecer al mundo y a sus parajes lindantes.

La primera fue la lituana Ruta Meilutyte, quien con solo quince años alcanzó la medalla de oro en los 100 metros estilo pecho, con 1.05, 47 minutos, colocando a su país en órbita (quinto puesto del medallero de ese deporte) y en la decimosexta posición de la tabla general por naciones.

La norteamericana Rebecca Soni negoció la plata (1.05, 55), quien largaba como una de las favoritas tras ostentar dos coronas mundiales en esa categoría y un subtítulo en Beijing 2008. El bronce quedó en manos de la japonesa Satomi Suzuki (1.06, 46).

Otra bebita de oro, prácticamente en pañales, es la estadounidense Melissa Franklin, toda una estrella de los proscenios acuáticos con tan solo 17 abriles y clasificada en siete disciplinas de esta fiesta londinense.

Missy ganó en el hectómetro de espalda e implantó récord para su continente (58,33 segundos). Para nada fue un guiño de la suerte, pues la espigada atleta (mide 1,85 centímetros) negoció tres preseas de oro, una de plata y otra de bronce, en el pasado Mundial de Shangai, cuando solo tenía 16 añitos.

Nada, la nena pasó de ser una promesa a ingresar al salón de los favoritos.

Emily Seebohm, de Australia, guardó la plata (58,68), mientras el bronce lo amasó la nipona Aya Terakawa (58,83).

Además, este lunes se disputaron otras dos finales. En los 200 metros estilo libre se impuso el francés Yannick Angel con un crono de 1.43, 14 minutos. Por detrás llegaron el sudcoreano Taehwan Park (1.44, 93) y el chino Yang Sun (idéntico registro).

La sorpresa vino con firma de reptil, pues el cocodrilo Ryan Lochte terminó cuarto. El norteamericano es uno de los portentos actuales de la natación y ya atesora un cetro (400 metros combinados) y una medalla plateada (4x100 libre) en esta justa británica.

También es dueño de cinco coronas en el pasado campeonato del orbe y el único hombre que ha roto una plusmarca individual desde la prohibición de los bañadores «mágicos» de poliuretano, en 2010.

En los 100 metros espalda nadó mejor otro estadounidense. Así, Matthew Grevers detuvo los relojes en 52, 16 segundos (tope olímpico) y su paisano Nick Thoman tocó acto seguido (52,92). El bronce adornó el cuello del japonés Ryosuke Irie (52,97).

De esta forma Estados Unidos comanda la tabla general de la natación, con cuatro metales áureos, cinco de plateados y tres bronceados. Francia se ubica segunda (3-0-0), China tercera (2-2-1) y Australia cuarta (1-2-1).

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