Hijo de Víctor... caza pelotas

Víctor Víctor Mesa Ríos, con apenas 16 años, es el jugador más joven de la presente Serie Nacional

Autor:

Lis García Arango

MATANZAS.— Falta aproximadamente una hora para empezar el juego de pelota. En un salón del clubhouse del Palacio de los Cocodrilos, como ya se conoce el estadio Victoria de Girón, Víctor Mesa engrasa la maquinaria para el juego. Así lo hace siempre.

Al salir, se visten con el traje blanco de homeclub para los calentamientos de rutina. En medio de este trajín nos acercamos a Víctor Víctor Mesa Ríos, el jugador más joven de la presente Serie Nacional.

Con apenas 16 años de edad ya integra el equipo de Matanzas: «Aspiro a hacer un buen papel, jugar cuando me toque y ayudar al equipo a clasificar», nos dijo con una voz marcada por su timbre muy juvenil. «Me siento muy motivado para enfrentar el reto de ser un novato», añadió.

Pesa 71 kilogramos y mide 1,78 metros de estatura. Juega los jardines y batea a la derecha este joven delgaducho, quien ya integró el equipo Cuba en las categorías 9-10 y 11-12, y que llega a la misma edad que el gran Omar Linares a nuestros clásicos nacionales.

Víctor Víctor debutó hace unos días como jardinero frente a Holguín en el estadio Calixto García, donde todavía se habla de la gran jugada que realizó en el jardín izquierdo. En el estadio Victoria de Girón también salió a defender esa misma posición ante Las Tunas, y en la más reciente subserie frente a Ciego de Ávila disfrutó su primera titularidad en el equipo.

Su excelente desplazamiento, buen brazo y mucha juventud son atributos que ya le identifican, aunque debe mejorar mucho para acercarse una varilla casi imposible de superar: la actuación de su papá Víctor Mesa Martínez, aquel robador de home, espectacular jardinero central y oportuno bateador, lo mismo en Cuba que en los eventos internacionales.

El joven empezó a jugar con solo seis años de edad en su natal provincia de Villa Clara, donde recuerda con cariño sus primeros pasos en el terreno infantil Natilla Jiménez.

«Cuando terminé el sexto grado, me incorporé a la secundaria en la Escuela de Iniciación Deportiva Escolar (EIDE) Héctor Ruiz Pérez, en Villa Clara, y ahora, al mudarnos para Matanzas, recibo las clases en el instituto preuniversitario urbano Martin Klein, en el Consejo Popular de Santa Marta, en Cárdenas.

«De la pelota me atrae todo. Siempre me ha gustado, ya que mi padre practicaba este mismo deporte y me inculcó mucho el amor por el béisbol, que es apasionante. Mi papá significa mucho para mí, y también ahora aquí me es de gran ayuda tenerlo como director, ya que puede enseñarme mucho».

—Hablando de tu papá, ¿piensas superar su grandeza?

—Es algo muy difícil y espero que nunca me comparen, pero pienso hacer las cosas bien para tratar de llegar a ser un buen pelotero.

—¿En qué posiciones has jugado?

—En el jardín izquierdo y en el central, aunque me siento mejor en el central, que brinda más posibilidades de desplazamiento.

—Háblanos un poco de tus aspiraciones…

—Primero, ser un gran deportista y representar a Matanzas en todo lo que pueda. Y luego llegar al equipo Cuba.

—Matanzas dejó muy buena impresión en la pasada serie y ahora arrancó bien…

—Colectivamente se encuentra en un buen momento. Se ha preparado bien para esta Serie Nacional y el objetivo es ser campeones.

—¿Te hubiera gustado debutar en series nacionales con la camiseta del Villa Clara?

—Me hubiera gustado, aunque estoy feliz de haber tenido la oportunidad de hacerlo aquí en Matanzas y tengo que aprovecharlo al máximo.

—¿Cuáles peloteros han influido más en ti?

—Yuliesky Gourriel es mi ídolo.

—Ser el deportista más joven de esta Serie Nacional supone una gran presión, ¿no?

—Significa mucho, pero que sea el más joven no quiere decir que voy a ser menos que otros peloteros. Voy a hacer mi trabajo y esforzarme por que todo salga bien en el terreno, tanto al bate como al campo.

—Y el número 32, ¿te traerá suerte?

—Vamos a ver, pero es un honor llevarlo.

—¿Quién propuso nombrarte Víctor Víctor?

—¡Ahh!, mi mamá y mi papá… (Sonríe, mientras coloca su guante en la mano izquierda y corre hacia los jardines).

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