Por una nariz

En sus primeros 13 juegos de la presente temporada, los pinareños ya han participado en cinco de los diez extrainnings celebrados. El más reciente éxito de los pinareños sucedió este viernes por la mínima diferencia ante los holguineros

Autor:

Raiko Martín

Sería casi de locos pensar que conectando diez imparables, dejando 11 corredores en circulación, y anotando apenas dos carreras, se pueden ganar juegos de béisbol. Más o menos esas han sido cifras que han marcado varios de los triunfos de Pinar del Río en la presente Serie Nacional, pero por lo visto en este inicio de campaña, casi nada es extraño.

El más reciente éxito de los pinareños sucedió este viernes en sus predios, por la mínima diferencia y en diez entradas de tenso pulso con los holguineros. El manager Giraldo González sigue sin encontrar la oportunidad de sus «artilleros», pero al menos puede presumir de cuatro triunfos consecutivos. Y ya en Vueltabajo, donde soplan mejores aires, muchos comienzan a soñar con el paso de otro «tsunami» por la pelota doméstica.

En sus primeros 13 juegos de la presente temporada, los pinareños ya han participado en cinco de los diez extrainnings celebrados. Apenas este es el segundo que logran llevar a buen puerto, y según los numeritos de nuestro estadístico Benigno Daquinta, el quinto éxito entre la decena de juegos que han ganado o perdido por diferencia de una carrera. Como pueden ver, a los discípulos de Giraldo les gusta salir en el fotofinish.

Precisamente, son los «pativerdes» los dueños del récord de más extrainnings jugados en una Serie, que es de 17 y fue impuesto en la campaña 1972-73. Entonces consiguieron 11 de sus 28 triunfos en juegos de larga duración.

Esta vez, además del excelso pitcheo de Yosvani Torres durante nueve entradas, fue fundamental el oportuno doble de Osniel Madera para dejar al campo a unos «sabuesos» que siguen teniendo a Maikel Cáceres encendido. El jardinero derecho bateó dos hits en cuatro comparecencias, entre ellos el doble que fletó la única de los suyos.

Otro despertar parece estar ocurriendo en el indómito Guillermón Moncada, donde las Avispas santiagueras volvieron a picar duro, y pintaron de blanco a los tuneros.

Pero cosas más interesantes sucedieron en el Cristóbal Labra de la Isla de la Juventud, pues los pineros siguen con el pie en el acelerador, y su rebelión en el quinto episodio ante los envíos del guantanamero Frank Navarro les sirvió para alcanzar a los Indios en la cima de la tabla.

Por demás, Wilber Pérez se convirtió en el primero y único lanzador con cinco victorias firmadas —tampoco ha perdido—, cifra que sostiene, junto a la efectividad del pitcheo de segunda línea, el excepcional arranque de la tropa de Armando Jhonson. Este es otro hecho que hace apenas un mes solo tenía cabida en alguna mente delirante.

En otros desenlaces vespertinos, Granma aprovechó su paso por el remozado estadio 26 de Julio de Artemisa para dejar a los Cazadores solos en el sótano de la tabla, mientras que los avileños también tomaron las brochas para blanquear a un Villa Clara que salió con la frente en alto del siempre complicado paso por el Latinoamericano.

Además, Mayabeque le puso la luz roja a unos inspirados camagüeyanos que, a pesar del tropiezo, siguen en el pequeño pelotón de los que han ganado más de lo perdido en este tramo.

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