Hoy… ¿como ayer?

La nueva estructura trajo consigo alguna que otra variación objetiva, no por lo que ya ha sucedido, sino por lo que pudiera ocurrir de ahora en lo adelante

Autor:

Raiko Martín

Ya pasamos de largo por el primer tercio de la presente Serie Nacional, sin duda un buen momento para calibrar algunos detalles que la hacen diferente.

Por lógica, la nueva estructura trajo consigo alguna que otra variación objetiva, no por lo que ya ha sucedido, sino por lo que pudiera ocurrir de ahora en lo adelante. Poco menos de 30 juegos tiene cada equipo para asegurar su supervivencia, y todo apunta a que no faltarán sorpresas en el «pelotón» que prosiga el camino hacia la disputa del título.

Con elencos ilustres como los de Ciego de Ávila e Industriales —finalistas hace un año— sin lograr desplegar completamente sus velas, con Santiago de Cuba en horas bajas y Villa Clara caminando por el filo de la navaja, otros como Isla de la Juventud y Guantánamo han cobrado protagonismo en este arranque de campaña. Incluso un «recién nacido» como Mayabeque se mantiene contra viento y marea en la zona de clasificación, cuando muy pocos —para no ser absoluto— le presagiaban una ardua lucha para escapar del sótano.

Es cierto que todo no ha cambiado, y como prueba le traemos esta compilación (tabla anexa) elaborada por nuestro estadístico Beningno Daquinta, en la que se muestra el comportamiento de todos los equipos durante los primeros 15 desafíos en las tres últimas temporadas, incluida la presente.

Como se puede apreciar, la evolución de Matanzas es sostenida, y el despegar de pineros y guantanameros es tan notable como el retroceso de Villa Clara y Holguín con respecto a la pasada edición.

Más visible ha sido el cambio de imagen en algunos aspectos de juego, muchos de ellos relacionado con el bateo y el pitcheo. Tan es así, que la pregunta del millón en estos días es adivinar el motivo por el cual los bateadores han rebajado sus prestaciones y los lanzadores han logrado todo lo contrario.

Las hipótesis —tanto especializadas como populares— son diversas y van desde la modificación de la zona de strike hasta el estado de las pelotas que se están utilizando actualmente.

Lo que sí es un hecho es que nuestros peloteros batean menos. En este primer tramo se han anotado casi 400 carreras menos que en igual período de las dos series anteriores, una diferencia abismal condicionada por la cantidad de cuadrangulares, ahora un batazo en peligro de extinción. A estas alturas, hace dos años íbamos por 250, la pasada temporada por 191, y ahora apenas 96 pelotas han sobrepasado las bardas.

Como consecuencia, 38 juegos se han definido en esta Serie por una carrera, 12 más que en las dos campañas precedentes.

¿Es esto bueno o malo? Es cuestión de gustos. Claro que me emocionan los grandes batazos, pero prefiero los duelos de lanzadores, los juegos cerrados con o sin jonrón, en el que cada equipo se entregue como si fuera la final del campeonato.

Tal vez no sea mañana, pero alguna vez lograremos echar tierra a un pasado no muy lejano, en el que todas las esperanzas estaban depositadas en las muñecas de nuestros sluggers. Y quizá entonces hagamos de la necesidad virtud, y aprendamos a fabricar una carrera a partir de un átomo de helio.

Series Nacionales
Equipos 50 51 52
Pinar del Río 8-7 7-8 8-7
Isla de la Juventud 5-10 3-12 10-5
Artemisa - 7-8 4-11
Mayabeque - 5-10 9-6
Industriales 8-7 8-7 8-8*
Matanzas 6-9 10-5 9-6
Cienfuegos 11-4 9-6 9-6
Sancti Spíritus 8-7 8-7 9-6
Villa Clara 9-6 10-5 6-9
Ciego de Ávila 10-5 8-7 8-8*
Camagüey 5-10 4-11 7-8
Holguín 5-10 9-6 5-10
Granma 8-7 10-5 6-9
Las Tunas 8-7 9-6 8-7
Santiago de Cuba 8-7 8-7 5-10
Guantánamo 8-7 8-7 10-5
*Se incluye el juego inaugural

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