Curvas ¿sin peligro?

La cercanía del III Clásico obliga a no pasar por alto las deficiencias técnico-tácticas que aún presenta el equipo cubano de béisbol

Autor:

Raiko Martín

FUKUOKA.— Pocas horas después de la preocupante derrota frente a la selección de Holanda, emprendió la prensa especializada el largo viaje hacia esta urbe japonesa, donde dentro de muy pocos días el equipo cubano debutará en el III Clásico Mundial de Béisbol.

Y ante la premura de los preparativos, no hubo casi tiempo para comentar lo sucedido en la madrugada dominical, nefasta para los dirigidos por Víctor Mesa desde cualquier cristal con que se mire.

A grosso modo se pudiera decir que el pitcheo no despejó ninguna de las dudas que ha generado durante las últimas presentaciones, y que la ofensiva se tomó el día de asueto, luego de trabajar en demasía frente a los muchachos de Taipéi de China en la anterior confrontación. Además, en términos técnico-tácticos, el equipo tuvo una de sus versiones más grises en lo que va de preparación.

Valga la intrascendencia de estos partidos, pactados más que todo para ajustar la maquinaria previo al lanzamiento de la primera bola. Pero, comoquiera que sea, no son asuntos como para pasar por alto ante la cercanía del fortísimo certamen. Víctor y sus colaboradores lo saben.

Un día después del tropiezo, el equipo cubano puso rumbo hacia la tierra del Sol Naciente, y a estas alturas ya debió haber cumplido su primer compromiso en Osaka frente a los Tigres de Hanshin, equipo que anima la Liga Profesional nipona.

Precisamente, justo a nuestra llegada, este elenco le «recetaba» la segunda derrota a la escuadra local, también envuelta en una serie de partidos para preparar la defensa de su corona.

El revés por 0-7 la pasada semana ante las Carpas de Hiroshima ya había puesto a pensar al manager Koji Yamamoto, quien por estos días comparte similares preocupaciones a las del alto mando cubano. Sus mejores lanzadores no han podido exhibir su enorme talento, y el bateo cambia de tesitura entre duelo y duelo. Y aunque el mismo timonel ha tratado de restarle importancia a tales asuntos, lo cierto es que los especialistas y seguidores ya comenzaron a exteriorizar sus inquietudes.

En la noche de este martes —hora local—, los flamantes campeones no pudieron marcar ante los Tigres de Hanshin. Así, quedó diluido el despertar ofensivo que experimentaron en un enfrentamiento previo con el equipo australiano inscrito en el Clásico, al que derrotaron con amplia pizarra de 10-3.

Ese resultado vino a «enfriar» algo la incertidumbre. La prensa local elogió los movimientos en la alineación hechos por Yamamoto para buscar mejor respuesta ofensiva, luego del apretado triunfo de 3-2 en el primer choque con los de la isla-continente.

Entonces, y tal como sucedió antes en el fiasco frente a las Carpas, el estelar Masahiro Tanaka se presentó totalmente descontrolado y regaló dos boletos, propinó un pelotazo y soportó un imparable en la misma primera entrada.

Con estos antecedentes, tanto Víctor como Yamamoto tendrán como meta en los próximos días estabilizar sus respectivas naves. Aquí nadie duda que cubanos y locales son favoritos para avanzar por el grupo A hacia la siguiente ronda del torneo, pero ambos elencos ya han probado en carne propia que el brinco de un lado a otro no sería nunca un paseo. Y más cuando sus maquinarias no acaban de encontrar la línea recta.

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