Partimos la catana

Tras las victorias sucesivas frente a Brasil, China y Japón, los antillanos se enfrentarán este jueves a las 10 de la noche (hora de Cuba) a la representación de Holanda

Autor:

Raiko Martín

Fukuoka.— Desde aquella final de la primera versión hasta este miércoles, la novena japonesa se convirtió en un verdadero incordio para Cuba en clásicos mundiales de béisbol. Pero no hay mal que dure cien años, ni maleficio que pueda con la tropa de Víctor Mesa, absoluta ganadora del grupo A en la presente edición del torneo.

El triunfo, con pizarra de 6-3 sobre los «samuráis» fue, simplemente, categórico. Aparentemente, no había nada más en juego que las formas de cruzarse en Tokio con los clasificados de la llave B, de la que emergieron victoriosos los equipos de Taipéi de China y Holanda. Sin embargo, por diferentes circunstancias que iban más allá de cualquier cálculo, ambos equipos necesitaban salir airosos del trance.

A nivel psicológico, era imprescindible para el equipo cubano. Tal vez por eso saltó al diamante con ganas de «comerse» al rival, y lo comenzó a digerir con el larguísimo vuelacercas del jardinero Yasmani Tomás frente al abridor rival Kenji Otonari, por demás el primer indiscutible de la ofensiva cubana.

Desde el box, el abridor zurdo Wilber Pérez logró eslabonar tres ceros para irse con ventaja a las duchas. Igual de efectivos se presentaron Yander Guevara y Norberto González, quienes transitaron con maestría el resto del camino hasta dejar la escena lista para el jaque mate. Lamentablemente, a los jovencitos Raicel Iglesias y Darién Núñez se les perdió la zona de strike, y tuvo que venir Vladimir García a aplacar la euforia desatada por la afición local.

En contraste, con el madero en ristre todo funcionó de maravillas. Salvo contadas excepciones, el resto del grupo luce muy ajustado al bate, y oportuno como pocas veces. Los cañonazos de José Miguel Fernández, a quien el tercer turno al bate le ha encajado perfectamente, lo prueban. También los de Pito Abreu y Cepeda. Y qué decir de la descomunal fuerza de Alfredo Despaigne, cuyo vuelacerca de tres anotaciones fue definitorio en el resultado y terminó apuntalando su designación como el Jugador Más Valioso del grupo A.

Terminar primeros e invictos es, como dijo el propio Víctor, un signo de que el equipo ha ido de menos a más, aunque en su criterio, lo visto no es suficiente para estar completamente satisfecho. «Siento que sigue faltando algo. Tal vez yo crea que tengo el mejor equipo del mundo, pero eso es lo que tiene que buscar cualquiera que dirija. Quizá por eso les siga exigiendo cada vez más hasta cumplir el primer objetivo, que es clasificar a las semifinales de San Francisco», expresó el estratega cubano a la prensa.

Las tres victorias sucesivas frente a brasileños, chinos y japoneses, condujeron al elenco cubano a un cruce en la segunda fase con la representación de Holanda, que hace muy pocos días lo blanqueó en un choque de preparación previo a este torneo y chocará con los criollos este viernes  —jueves, hora de Cuba.

«Eso es agua pasada», contestó Víctor a una pregunta de la prensa local relacionada con aquel desenlace. «Ahora todos nuestros pensamientos están en el equipo de Holanda, al que respetamos como a cualquier otro rival, al que enfrentaremos en este torneo, pues a partir de ahora, todos tienen muy buena calidad», sentenció.

Así jugaron los cubanos: Guillermo Heredia CF (3-0), Yulieski Gourriel 3B (4-0), José Miguel Fernández 2B (3-2), Frederich Cepeda BD (3-1), José D. Abreu 1B (4-2), Alfredo Despaigne LF (4-2), Yasmani Tomás RF (4-1), Eriel Sánchez C (4-1) y Erisbel Arruebarruena SS (4-1).

También jugaron: Andy Ibáñez (1-0), Luis Felipe Rivera (0-0), Alexei Bell (0-0), Raúl González (0-0) y Frank Camilo Morejón (0-0).

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