Un libreto casi idéntico

Los clavadistas cubanos José Antonio Guerra y Jeinkler Aguirre se agenciaron el bronce este jueves en la segunda parada de la Serie Mundial de clavados

Autor:

Abdul Nasser Thabet

Otra vez las mismas cuatro parejas en pugna. Otra vez a diez metros del agua, mas, no otra vez el mismo resultado, aunque sí muy parecido. Solo hubo un cambio, y por suerte, favoreció a los clavadistas cubanos José Antonio Guerra y Jeinkler Aguirre, medallistas de bronce este jueves en la segunda parada de la Serie Mundial de clavados.

Dubai, en Emiratos Árabes Unidos, esbozó un guión idéntico al interpretado durante la primera fase, celebrada en el Cubo de Agua de Beijing, con un único cambio, esta vez en la zaga. Así, los mexicanos Iván García y Adán Zúñiga, quienes cerraron el podio de premiaciones hace una semana con 403,47 unidades, bucearon bien abajo merced a 407,16. Como ven, su performance fue casi idéntico, incluso ligeramente superior, pero al parecer Guerra y Aguirre van entrando en calor.

En China nuestra dupla negoció 397,17 kilos, y ahora cerró con 417,19. Pero, ¿quiénes dominaron la prueba? Lo que se sabe no se pregunta. Yue Lin y Aisen Chen volvieron a disfrutar del oro (490,95). En definitiva poco importa el nombre de los concursantes, si hay pequeñines de ojos rasgados en la justa solo se discuten el segundo y el tercer lugar. ¿Alguien lo duda?

Al igual que aconteció en la tierra de la Gran Muralla, las medallas de plata correspondieron a los rusos Víctor Minibaev y Artem Cheskov (444,12).

Según los datos del sitio oficial del certamen, los caribeños destacaron en su quinto intento, el segundo mejor punteado de todos (84,15), gracias a notas de 8,5 y 9 unidades. Claro, las 99,90 rayas de los asiáticos en ese mismo salto le callan la boca al mayor de los sopranos.

En cambio, la tercera entrada al agua de los antillanos resultó la de menor calificación (75,84) y creo que «escaparon» con ese desastroso quinto salto de los aztecas (68,31 y adiós preseas).

No obstante, vale destacar que poco a poco adquieren la óptima forma deportiva, así que no se asombren si le cogen el gusto al metal colgando del cuello. A fin de cuentas, ya en 2011 amasaron un oro y un bronce, asegurando el segundo escaño del ránking de la lid. Calidad y deseos sobran.

El complejo deportivo Bin Rashid no descansó tras lo sucedido en la lucha desde la plataforma sincronizada masculina —no es que el aparato en cuestión tenga sexo, solo es una expresión—. La actividad se extendió a diez metros del agua, también para duplas, pero de chicas, y al trampolín de tres metros. Adivinen quienes salieron airosas.

Ruolin Chen y Huixia Liu vencieron desde la altura más imponente (353,04); Zi He y Han Wang las imitaron en la «tabla» para muchachas (321,20); y los jovencitos Kai Qin y Chong He descollaron con 480,33 en el mismo trampolín.

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