Hay vida después del Clásico

El martes se inicia la segunda fase de la Serie Nacional. Comienza  así un experimento conceptualmente nada novedoso, cuyos frutos habrá que abonar con otro grupo de ideas renovadoras

Autor:

Raiko Martín

La participación cubana en el recién concluido III Clásico Mundial agigantó la sensación de que una de las tareas más inmediatas a asumir por nuestro béisbol para su supervivencia dentro de la élite, es la estructuración de un torneo en casa que se asemeje, en la medida de lo posible, al nivel de exigencia que enfrentarán nuestros peloteros en ese tipo de confrontación.

La concentración de la calidad en la segunda etapa de la presente Serie Nacional, con sus virtudes y defectos, es un intento por solventar esas carencias que se extendieron durante un período más del recomendable. Un primer paso necesario y válido, pero —reitero— insuficiente para solventar nuestras urgencias beisboleras.

Así, a partir del próximo martes comienza un experimento conceptualmente nada novedoso —recordemos las desaparecidas Selectivas—, cuyos frutos habrá que abonar con otro grupo de ideas renovadoras.

Los ocho equipos con mejores dividendos en la etapa clasificatoria, reforzados a gusto de sus respectivos mandos, pelearán por el trofeo mayor del torneo bajo un sistema de todos contra todos a dos vueltas. Cada elenco tendrá 42 partidos por delante para conservar o revertir, según el caso, lo conseguido hasta ahora.

Visto lo hecho por cada cuerpo técnico para «apuntalar» sus nóminas, el tramo que se avecina promete altas dosis de tensión y emociones. El elenco de Sancti Spíritus, apoyado en el bateo oportuno y la efectividad de sus lanzadores, comenzará delante en la frenética carrera que se avecina. Pero desde el principio sentirá la respiración de Cienfuegos, Industriales y Matanzas, elencos que no se dejaron sacar mucha ventaja.

Los muchachos de la Isla de la Juventud tendrán el enorme reto de sostener un paso que sorprendió a todos. Mientras, Villa Clara buscará enderezar su inestabilidad, el monarca vigente de Ciego de Ávila necesitará la reacción necesaria para defender su corona, y Pinar de Río, como «último de la fila» será quien más fino tendrá que hilar para acercarse al podio.

La escena está lista. Falta muy poco para ver lanzar la primera bola.

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