La voz del graderío

JR propone una muestra de opiniones de los lectores sobre la polémica expulsión del manager villaclareño Víctor Mesa

Autor:

Redacción Deportiva

Ya se cumplieron las dos primeras subseries del tramo definitorio en la presente Serie Nacional, y por lo visto, hay varios temas que comentar. Pero, lamentablemente, casi todos los criterios llegados a esta temperamental esquina están relacionados, de una forma u otra, con lo sucedido en el enfrentamiento particular entre Matanzas e Industriales en el estadio Latinoamericano.

Como dijimos días después de la polémica expulsión del manager villaclareño Víctor Mesa, en las reacciones —aunque mayoritariamente críticas con los hechos—, hay de todo. Y ante el reclamo de los lectores, en definitiva los máximos depositarios de nuestro compromiso social, aquí intentamos resumir, pues sería físicamente imposible reproducir, lo que diariamente sigue llegando a nuestras manos.

Comenzamos con la opinión de Víctor Andrés Gómez Rodríguez, para quien «nada ni nadie está exento del deber de cumplir con las normas del orden que caracterizan a esa parte de las relaciones sociales que exige un espacio de interacción tan directa, por física, y tan delicada por ética y espiritual que manifiesta un partido de béisbol; es un espectáculo para gente sencilla, que trabaja todo el día y se sacrifica, tanto asistiendo al estadio o desde el televisor de sus casas… Si algo sobra en nuestro deporte nacional son los atletas con buen palmarés, como se dice comúnmente, las glorias deportivas. Si alguien alcanzó dicho estadío, lo debe defender con autoestima y (auto) respeto».

Y añade que «lo más complicado del asunto, es que los que no somos “tan” fanáticos, decidamos como resultado cambiar el canal de nuestra tele o apagarla, a partir del momento en que dichas atrocidades acontecen en la Serie. No es aciago que muchas personas que gustan de los deportes redirijan su atención al fútbol, al baloncesto o al propio béisbol fuera de Cuba. Si nuestros estadios no son tan “glamorosos” y “sofisticados” como los del extranjero, dicho inconveniente debe suplirse con la calidad de los jugadores y de los partidos. De lo contrario, el béisbol perderá, en Cuba, su autoestima, y eso, aunque exista gente que no le preste toda la atención necesaria, es un asunto de grave implicación política».

Desde Matanzas nos escribió Dorys Abrahantes para comentarnos que «en ocasiones no concuerdo con la actitud de Víctor Mesa en el terreno, pero al hacer un balance de lo aportado por él a la pelota cubana, pienso que merece un poco más de respeto o tolerancia».

En su misiva muestra su desacuerdo con lo reflejado por este diario sobre los hechos, argumentando los buenos resultados que unieron a familias y amigos para disfrutar los juegos en el estadio, gracias a sus iniciativas y su fe en el equipo. «Si usted hubiera vivido la alegría que se disfrutó en esta provincia durante la serie pasada, pensaría dos veces antes de referirse a Víctor en los términos que lo hizo», agrega.

Mientras, Robert —sin más señas— dejó en nuestra página web el siguiente comentario: «en esta ocasión creo que no debemos seguir haciendo leña del árbol caído y esperar que se tome la decisión o la medida educativa en correspondencia con los hechos y su trayectoria, porque es una persona y como tal puede cometer errores… Además, permitirle reconocerlos y que los rectifique, que es lo más importante. Para una persona como él, la pelota es como su sangre y eso lo puede llevar a cometer muchos errores, que para impedirlos hace falta alcanzar más cultura general y de toda índole. Facilitémosle esos recursos y lo vamos a ayudar porque vale la pena. Creo que tiene un enorme interés por mejorar la pelota, eso nadie lo duda, aunque ha equivocado los medios y las herramientas. No es solo su responsabilidad, otros también la tienen por haber permitido que se llegara a esta penosa situación para tomar medidas… Víctor Mesa es un revolucionario  y seguramente estará inconforme con él mismo por esa pérdida de cordura y porque sabe que ha hecho muchas cosas importantes como jugador. Dejemos que rectifique como le toca y que vengan los cambios que lo aplaudiremos en el Latino... A la prensa debemos exigirle el ejercicio del criterio como arma, pero de manera personal, es necesario comprometerse y tomar partido».

Por su parte, el santiaguero Carlos Sierra considera que «el béisbol necesita con urgencia una pizca de sensatez, pero también una pizca de exigencia, de disciplina, de rigor y de ética, tanto para enfrentar las indisciplinas de los atletas, especialistas, técnicos, directores y funcionarios a todos los niveles. No se debe caer en el error del paternalismo, como pasa en tantos otros sectores. La pelota en nuestro país forma parte de nuestra cultura e identidad y es seguida por millones de cubanas y cubanos de todas las edades. Este deporte se lo ha ganado por derecho propio, por lo tanto, es importante que se respete a sus seguidores (el pueblo)».

Carlos cree que hay que elevar la calidad de la pelota cubana, «no solo en lo táctico y estratégico, sino también en la formación de valores de sus principales protagonistas. Soy un admirador de Víctor Mesa por su trayectoria deportiva, es uno de los mejores peloteros que ha pasado por la pelota revolucionaria y, también, por su historial personal, mis respetos para él, dentro y fuera del terreno; pero las malas conductas tenemos que indicarlas y criticarlas, en este caso por el bien del deporte, en sentido general y, en lo particular, por Víctor. Ojalá el  artículo (en referencia a los publicado por JR) sirva para un llamado a la disciplina y la cordura».

Y por último, Enrique Echevarría analiza el asunto desde otro ángulo. «Quiero mencionar algo sobre el tema de la disciplina y los jueces. Honestamente creo que la Comisión Nacional está asumiendo este asunto de manera errada. No creo que con expulsiones y sanciones solamente se logre. Y por favor, no me refiero al más reciente caso… se habló de que este año se impondría la disciplina, que se sancionarían las demoras innecesarias, que se castigarían las protestas, todo eso. Pero de lo que no se habló fue de la evaluación de los jueces… No se puede pretender imponer la disciplina sin un trabajo arbitral de respeto, de calidad. No nos cansamos de decir que los jueces no son máquinas, es cierto, pero los atletas tampoco y cuando un juez se equivoca, está echando por la borda horas y años de preparación de un atleta. Por eso creo que es muy importante trabajar en la calidad de los jueces como una forma muy efectiva de lograr la disciplina».

«¿Por qué uno no se entera nunca de lo que pasa con los jueces que son evaluados de mal en su trabajo, si es que lo son?...  Eso ayudaría también y los presionaría a estar mejor preparados, porque a nadie le gusta que “le rayen la pintura”, como se dice», concluye.

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