Lo mismo ¿con lo mismo? - Deporte

Lo mismo ¿con lo mismo?

En este tramo de la contienda beisbolera la Isla de la Juventud plantó muy bien la bandera a su llegada a los predios pinareños y los Industriales volvieron a quedar en deuda, ahora frente a su público

Autor:

Raiko Martín

La nocturnidad imperante en esta segunda parte de la presente Serie Nacional no deja margen para comentarios inmediatos. Y no me quejo, pues sin duda, esto favorece la visibilidad de un torneo, que a pesar de la concentración de calidad, todavía no logra ser el espectáculo deportivo al que todos aspiramos.

Así, poco podemos decir de los resultados de este martes, cuando se reanudaban hostilidades en cuatro parques del país. En cambio, podemos referirnos a lo sucedido una fecha antes, cuando los entusiastas muchachos de la Isla de la Juventud plantaron muy bien la bandera a su llegada a los predios pinareños, y los Industriales volvieron a quedar en deuda, ahora frente a su público, en la vital tarea de evitar las anotaciones del adversario. Nada nuevo bajo el sol de este tramo.

Si ahora los dirigidos por Mandy Jhonson están en zona de clasificación es porque los engranajes de la maquinaria se encuentran funcionando como deben. El pitcheo, esta vez encarnado por el reforzador brazo del artemiseño Yulieski González, sigue en estado de gracia. Es un hecho que a la nave «tiburonera» le siguen funcionando muy bien las piezas importadas. Las faenas del granmense Samón son para enmarcar, y hasta el recién incorporado Urmari Guerra, en funciones de emergente, hizo la cruz y empujó carrera.

En cambio, el fatal desempeño de los lanzadores azules es harina del mismo costal. Frente a la batería Naranja, el staff capitalino fue castigado inmisericordemente, sin que se avistara por todo el bullpen a alguien capaz de contener la hemorragia.

Los problemas de control son reiterativos, pues sus 51 boletos en esta parte del torneo resultan insuperables para el resto de los contendientes. Y las 83 carreras permitidas casi doblan las cifras que exhiben sus «enemigos». Con esos números, no hay «cuerpo que aguante».

Pero si hay que hablar de estabilidad —en términos positivos—, no se puede soslayar la trayectoria ejecutada por los Cocodrilos matanceros, quienes iban anoche en busca de su sexto triunfo consecutivo. La remontada en su anterior presentación frente a los monarcas avileños fue una prueba más de sus pretensiones de volver a pelear en la postemporada.

Los dirigidos por Víctor Mesa no poseen el mejor promedio de bateo si se toman solo los numeritos de la presente etapa, pero sin duda, tener a seis de sus regulares con averages superiores a .300, les había garantizado el mejor balance de ganados y perdidos antes de los juegos de este lunes.

Claro, que falta mucho camino por recorrer. Mas, este es el paisaje, y puede que perdure hasta el final del calendario, pues no es un secreto que no abundarán las opciones de enderezar un camino torcido. ¿Quién opina lo contrario?

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