Los de abajo se rebelan

Este sábado el cubano Leinier Domínguez defendió por segunda ocasión el puesto de copiloto, y aguantó vistiendo el negro ante el búlgaro Ivan Cheparinov

Autor:

Abdul Nasser Thabet

Con los nervios descocidos y suplicando un milagro que en definitiva sucedió, el San Petersburgo (2706 puntos Elo promedio) se proclamó monarca del Campeonato Ruso de Clubes de Ajedrez a pesar de caer a la hora del adiós, gracias, en parte, al aplomo y la solidez del cubano Leinier Domínguez (2723), único escudero que ha batallado los siete días de competencia sin recibir rasguño alguno.

Este sábado el mejor trebejista de Latinoamérica defendió por segunda ocasión el puesto de copiloto, y aguantó vistiendo el negro ante el búlgaro Ivan Cheparinov (2702), guardián del PGMB Rostov (2662). Otra vez pensó el güinero desde el «lado malo» del tablero —en total fueron cinco ocasiones— y volvió a dejar bien claro que presenta pocas hendijas en su casa. El «traqueteo» culminó en 33 pasos de una defensa Bogo India y redondeó el marcador adverso de 3,5-2,5. Iván Popov (2627), de Rusia, tironeó un lado de la balanza al sepultar desde la sexta silla a su paisano Maxim Matlakov (2653).

Ahora los numeritos muestran al antillano con seis armisticios y una victoria, válidos para alcanzar cuatro puntos y mantener intacto su coeficiente. Les cuento que Leinier pulseó ante tres rivales del «club de los 2700», y aprovechó las 2558 rayas de Artur Gabrielian —su contendiente más débil— para agenciarse el nocaut.

Pero, ¿quiénes fueron los de mejor desempeño en la lid? Cualquiera mencionaría sin titubear a los escalofriantes Sergey Karjakin (2786-Rusia), Fabiano Caruana (2772-Italia) o Shakhriyar Mamedyarov (2766-Azerbaiján), mas lamento informarles que ni por asomo andarían cerca.

La realidad es cruda —o dulce, según el ángulo del que miremos—. Entre los diez más forzudos en el apartado de puntos obtenidos solo se pavonea un hombre de 2700, el ruso Alexander Grischuk (2764), dueño de cinco «suspiros» y ocupante del tercer escaño.

Aquí descuella el local Urii Eliseev (2541), airoso en cuatro ocasiones y «rechoncho» tras 5,5 rayitas. El muchachón sumó 15,5 puntos a su historial y jugó para un performance de 2717 unidades. Sin embargo, este niño no es un completo desconocido, pues en 2012 ganó el Campeonato Mundial sub 16. Apunte su nombre, puede que mañana sea uno de los monstruos más temibles en el reino de Caissa.

Le siguieron el anfitrión Evgeny Vorobiov (2580-sitial dos), el bielorruso Aleksej Aleksandrov (2604-cuarto lugar) y el local Alexandr Predke (2481-quinto), todos con cinco unidades.

Ya ven, no siempre los favoritos dejan bien parados a quienes alardean de usar oráculos en el juego ciencia.

La tabla general cerró con el Malakhit (2738) en el segundo cojín, pues desaprovechó el desliz del club de la antigua Leningrado y entabló frente al SHSM en la última ronda. Así, igualó el acumulado de los campeones, pero tuvo peor suerte en el desempate. El tercer escalón fue para el elenco del Yugra (2 693) con diez puntos.

 

 

Urii Eliseev sobresalió entre 133 ajedrecistas. Foto: FIDE

 

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