¿Medallas de bajo costo?

En el segundo capítulo del Gran Premio Caixa de atletismo, la selección cubana ganó medallas de oro y plata, aunque ninguno de los números otorgan la clasificación al venidero Campeonato Mundial

Autor:

Abdul Nasser Thabet

En general fue una excelente cosecha la nuestra, pues cuatro medallas para cuatro aspirantes no son plato que se desprecie. El segundo capítulo del Gran Premio Caixa de atletismo, con sede en Uberlandia, acogió de buena gana la presencia cubana, colmándola de oro y plata, aunque sin resultados que intimiden ni abran bocas. Este periodista —dirán muchos— le encuentra defectos hasta a la Mona Lisa.

Primero lo primero. Rose Mary Almanza triunfó en los 800 metros planos con crono de 2.03,41 minutos, secundada por su compatriota Shaly Diago (2.03,72); al tiempo que el triplista Ernesto Revé clavaba sus pinchos a 16,41 metros de la plastilina, y Lázaro Borges, pértiga en mano, ¿burlaba? la varilla sobre los 5,50, para amasar sendos subtítulos.

Mirándolo de esa manera todo aconteció de maravillas, ¿qué más podemos pedir, no hay que ser tan exigentes, verdad? Pues les cuento algo: ninguno de esos números otorgan la clasificación al venidero Campeonato Mundial, principal competición en mira para los cinco continentes, y, en parte, la razón por la que los antillanos se foguean en la tierra de la samba.

Afortunadamente, Revé guardaba la marca A exigida por la Asociación Internacional de Federaciones de Atletismo (logró 17,35 el 23 de febrero en La Habana), pero el resto de la comitiva anda bien lejos de lo estipulado, y si pretenden viajar a Moscú en agosto tendrán que desentumecerse los huesos y engrasarse algo más que los nervios.

El subcampeón mundial juvenil de 2010 había mostrado estabilidad sobre los 17 metros en la actual temporada, al punto de dominar el ranking 46 centímetros por encima de la «barrera de la decencia», mas este jueves en Brasil no pudo con el local Jonathan Henrique Silva (16,77). Así y todo, el joven de 21 años domina el circuito Caixa, ya que amasa una corona lustrada durante la primera parada, en Belén.

No hay que ser adivino, ni siquiera un experto, para suponer que ninguno de los resultados cubanos en la jornada aportará preseas en la cita del orbe. Por eso muestro algo de reticencia y contengo la emoción, al punto de parecer pesimista. Supongo que los entrenadores y directivos de la Comisión Nacional, ya estén analizando cada detalle. A fin de cuentas, ese es el verdadero objetivo de las justas previas al magno evento: pulir hasta la más mínima aspereza.

Borges concluyó plateado en Daegu 2011, y preocupa que todavía no logre los 5,70 o los 5,60 que le otorguen boleto. Sin embargo, aún queda tiempo y el muchacho ha probado su estirpe una y mil veces. Confiemos, en él y en todos.

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