Lucha por subsistir

Después de innumerables protestas y actos en apoyo de la lucha, luego de ser eliminada del programa olímpico, la comisión ejecutiva del COI debe designar este miércoles el deporte que será integrado a este programa a partir de 2020

Autor:

José Luis López

Más que incongruente, me atrevo a tildar de irrespetuosa la decisión tomada el pasado mes de febrero por el Comité Olímpico Internacional (COI), al eliminar la lucha del programa de los Juegos Olímpicos de 2020, sede por la cual aún pugnan las ciudades de Madrid, Estambul y Tokio.

Después de innumerables protestas y actos en apoyo de la lucha, la comisión ejecutiva del COI debe designar este miércoles el deporte que debe ser integrado en el programa a partir de 2020, cupo por el cual batallan otros siete: surf, kárate, patinaje sobre ruedas, squash, escalada, wushu y el béisbol-softball.

Fíjense en esas modalidades. Aunque nos duela citarlo, ni siquiera nuestro pasatiempo nacional tiene historia y tradición, para salir airoso frente a la lucha, uno de los deportes más longevos que existen desde la primera edición de los Juegos Modernos, en 1896.

No obstante, el acuerdo que se tome será solo una recomendación, ya que la decisión definitiva sobre el programa olímpico pertenece a los 100 miembros del COI que votarán en la sesión del organismo en Buenos Aires, el próximo 7 de septiembre.

Tras haber escuchado en febrero las recomendaciones sobre el deporte que tenía que ser eliminado entre los 26 que compitieron en los Juegos de Londres, llegó la hora de la verdad.

Por demás, la lucha ha tenido ahora que presentar su candidatura. En su último congreso, a mediados del mes en curso, la Federación Internacional de Lucha (FILA) adoptó varios cambios, especialmente los de orden competitivo. Ahora se ha intentado dinamizar más los combates, se premia más la lucha de pie, dando más valor a las proyecciones y se ha rebajado el tanteo en el suelo para hacerla más espectacular.

Por demás, en defensa de un deporte que tiene una especial incidencia en el Este de Europa y los países musulmanes, la lucha consiguió un hecho histórico: reunió a gladiadores de Irán, Estados Unidos y Rusia en un tope en la estación de Nueva York.

Yo confío no solo en la historia, sino también en las grandes proyecciones que utilizan los gladiadores para levantar al graderío, en pos de que la lucha no salga del contexto olímpico. ¿escalada, surf o wushu, por encima de los potentes tackles y desbalances? Sería un real «fracaso olímpico». ¿Qué piensan ustedes?

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