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De todo… un poquito

Cerró en el estadio matancero Victoria de Girón la primera parte de la final entre los equipos de Matanzas y Villa Clara, con dos triunfos de este último que deja a los Cocodrilos yumurinos en una complicada situación

Autor:

Raiko Martín

¡Vaya semana va teniendo el béisbol cubano! Por un lado, cerró en el embellecido estadio matancero Victoria de Girón el primer tramo de la gran final correspondiente a la presente Serie Nacional, con dos triunfos de Villa Clara que pusieron a los Cocodrilos yumurinos en una complicada posición. Y justo antes de iniciarse el esperado duelo se conoció que Cuba, después de 53 años sin participar, volverá a incursionar en la Serie del Caribe, torneo que hasta ahora animaban los equipos ganadores de las ligas profesionales de República Dominicana, México, Puerto Rico y Venezuela.

Sobre lo visto en predios matanceros han «llovido» opiniones en esta esquina, y la mayoría coinciden en felicitar a ambos equipos por lo hecho hasta esta altura del torneo. Claro, que cada quien habla —y hala— desde su particular lado.

Por ejemplo, alguien que se identifica con el sobrenombre de Thol y a todas luces seguidor del equipo de la Atenas de Cuba, nos dice que el segundo desafío «era el que no podían perder los Cocodrilos. Ahora deben hacer una cosa bien, pero bien difícil, ganar dos de tres en el Sandino. No creo en una barrida, sin embargo, todo pinta para un lógico 4-1. No obstante, lo de Matanzas bien merece un elogio, pero al terminar la final, no como se hizo al concluir la semifinal con Sancti Spíritus. Ese espíritu triunfalista lo que hace es bajar la guardia y los resultados no son los esperados. En el ajedrez alguien con mucha sabiduría dijo “Nadie ha ganado una partida rindiéndose”. Ahora toca traspolar eso al béisbol por parte de los Cocodrilos y repetir lo que hicieron con “los Gallos”, pero en territorio contrario. Confiamos en los Cocodrilos y en su director; el terreno dirá la última palabra. Bien por los Naranjas, honor a quien honor merece».

Desde el otro lado, eufórico anda Gustavo, quien en su mensaje considera que «ya tenemos el 50 por ciento ganado, ahora falta el resto. Matanzas ha demostrado en esta serie que no es equipo para discutir con Villa Clara, solo tendrán oportunidades si la dirección de los Naranjas vuelve a cometer el error de festejar la victoria antes de conseguirla y espero que no se repita la historia. Como van las cosas, bien puede ser un 4-0 o 4-1. De todas formas, si ocurriera el milagro de que Matanzas ganara dos en el Sandino, seguirían contra la pared, pues tendrían que vencer también en los dos restantes (uno de ellos contra Freddy Asiel)».

Sin duda, entre los temas más polémicos de este duelo ha estado el trabajo de los árbitros, y sobre ello el ingeniero Enrique Echevarría Ramírez nos hizo llegar un extenso correo con interesantes análisis. Como es imposible reproducirlo íntegramente, aquí les dejamos un fragmento.

«… en Cuba los peloteros son tildados de indisciplinados porque, entre otras cosas, protestan muchos conteos. Vayamos a la raíz, señores. Eso es lo primero y lo elemental que haría alguien que de verdad quiere resolver el problema. Hay que preguntarse “¿por qué?” una y otra vez, como en el famoso modelo de causalidad de accidentes de Frank E. Bird. ¿Por qué se protestan los conteos? Ah, porque todos los jueces tienen una zona distinta, porque nadie sabe exactamente qué es strike y qué es bola, etc. Y ¿por qué hay varias zonas? Ah, porque no hemos sido capaces de aunar criterios, porque no hemos sido exigentes con lo que establecemos, etc. ¿Y por qué? Ah, pues porque nuestro sistema de preparación de los jueces es deficiente, incompleto, qué sé yo. Y por ahí andaría parte de la respuesta. Expulsar a jugadores es aplicar medidas a nivel de las causas directas, pero superficiales. Cuando usted aplica medidas a nivel de causas indirectas y profundas, sus soluciones son a mayor plazo y permanencia. Créanme. Sí, Reinier (comentarista de televisión) tiene razón, los jueces se van a seguir equivocando, pero ¿sabe qué? los jugadores seguirán protestando. Porque tienen sangre en las venas. No me sigan diciendo que los Grandes Ligas no protestan conteos, que estoy cansado de ver sus perretas. Lo que sí he visto en esa pelota es un criterio generalizado de la zona de strike y un respeto a ella por la mayoría de los “ampayas”. Cuando se salen de esta, la protesta va, seguro».

También las transmisiones televisivas han generado criterios que debieran ser escuchados, como el de Jemdi —así se identifica—. «… ¿Qué me dicen de las cámaras en los juegos? De verdad que aquí cuando no llegan, se pasan. Muy bueno lo de las nueve cámaras, medida que se debe haber tomado debido a las grandes imprecisiones arbitrales (que ya por recurrentes se vuelven habituales) para poder ver las jugadas chiquitas desde varios ángulos, aunque al final sea por gusto, porque no tienen ningún efecto en el juego. Pero díganme algo del tiro de cámara del lanzador, parece que estábamos viendo el juego desde un helicóptero. A mí que me dejen con la clásica y que no inventen tanto. ¿Ustedes que opinan?». Como ven, cuestiones de gusto.

En cuanto al retorno al torneo caribeño, todas las voces son fehacientes muestras de satisfacción. Para Osvaldo J. Martínez «más vale tarde que nunca, reza un refrán, y al fin los cubanos podrán medirse a peloteros profesionales borrando así 53 años de espera. Hay que recordar que Cuba ganó hasta el año 1960 siete de las 12 ediciones de las Series del Caribe efectuadas, con los legendarios equipos Almendares, Habana, Marianao y Cienfuegos. Tal vez este sea el comienzo para poder elevar el nivel de juego de los peloteros cubanos y salir del letargo en que están sumidos».

Incluso, la noticia generó reacciones extra- territoriales, como lo muestra la misiva que nos hizo llegar el boricua Roy Cosme desde Caribbean Sport News. «Esta es la mejor noticia del 2013, porque todo el mundo estaba esperando que algún día Cuba regresara a la Serie del Caribe. Esto levanta la moral y es un comienzo bueno para el béisbol cubano, porque puede mostrar mejor su talento. Saludos y bendiciones desde Puerto Rico».

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