Ganancia total

Paul Seiler, director ejecutivo de USA Baseball, comentó sobre la calidad del equipo estadounidense y sus posibilidades de triunfo, así como la valiosa oportunidad que resulta esta serie amistosa para pensar en el futuro del béisbol en ambas naciones

Autor:

Raiko Martín

DES MOINES, Iowa.— La serie de cinco partidos entre las selecciones de Estados Unidos y Cuba que comenzó este jueves aquí, resulta una excelente oportunidad para pensar en el futuro del béisbol en ambas naciones. De eso no hay dudas en ninguno de los dos bandos.

Por un lado, desde la Isla llegó hasta aquí una escuadra armada donde las figuras jóvenes son notable mayoría. A su vez, el carácter eminentemente universitario de la armada local permite a sus estrategas evaluar las potencialidades de sus discípulos, muchos de ellos futuros miembros de equipos de Grandes Ligas.

«Para nosotros este tipo de confrontación es un acelerador del talento de nuestros muchachos, y nos permite saber su verdadero nivel. En este deporte eso solo se puede conocer si te enfrentas al mejor, y el béisbol cubano ha sido históricamente ganador. Por eso para nosotros es una oportunidad fantástica estos topes, y por eso trabajamos para seguir organizándolos», comentó a la prensa Paul Seiler, director ejecutivo de USA Baseball, el ente rector del béisbol no rentado en la nación norteña.

El directivo describió con notable satisfacción la estancia de la escuadra colegial estadounidense durante el pasado año en La Habana, «donde nos recibieron con excelente hospitalidad y nos sentimos como si estuviéramos en casa, porque allí todas las personas saben mucho de béisbol, y cuando cuento eso aquí, todos quedan muy sorprendidos. Ahora es el turno de hacer nosotros lo mismo. Hemos programado la serie en varias ciudades para darle la oportunidad a nuestros aficionados de conocer a los excelentes jugadores cubanos».

Sobre la calidad del equipo estadounidense y sus posibilidades de triunfo, Seiler comentó que «nuestros peloteros ahora están en la Universidad, por lo tanto son un poco más jóvenes que los cubanos. Pero eso no es un problema porque en Estados Unidos los jugadores, cuando terminan el bachillerato, pueden convertirse en profesionales. Y estos son jugadores que ya pudieran estar participando en ligas menores. Asumiendo que en el anterior tope sucedió algo similar y fuimos muy competitivos, las expectativas de éxito existen».

Declarado admirador del deporte cubano, y del béisbol en particular, el federativo norteño dijo que «sería maravilloso que estos diez juegos —sumados los cinco del pasado año— se conviertan en un puente entre los dos países, y que puedan impulsar muchas otras cosas».

«De momento, estamos valorando la posibilidad de que aumenten la cantidad de juegos. La idea es que el próximo año nuestro equipo universitario pueda repetir la visita del pasado verano a La Habana, pero además, que el equipo sub-18 de Cuba pueda venir a Estados Unidos a realizar una serie amistosa», añadió Seiler.

Asimismo, tuvo palabras de elogio para varios de los jugadores cubanos que estarán presentes en esta serie como el lanzador avileño Vladimir García, o el propio Gourriel, «que tienen un nombre histórico por acá».

«Para nosotros es un honor que sea Víctor Mesa quien dirija el equipo cubano que nos visita, porque representa una historia fantástica. Significa algo que nosotros queremos hacer aquí, rescatar a jugadores que han formado parte de USA Baseball en algún momento de sus carreras, para que formen otra vez parte de nosotros como coaches, directores, entrenadores. Ellos pueden tener una mejor relación con los jugadores porque vivieron sus mismas experiencias, y saben qué es lo que se siente».

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